viernes, 22 de mayo de 2015

Dos historias rusas

A veces suelo recordar dos hechos que sucedieron a dos escritores rusos.
Uno de ellos fue el que aconteció a Andrei Biely. Entre sus escritos había dos versos, los siguientes: "Confié en el brillo dorado / y morí a causa de los rayos del sol". Después de algunas semanas efectivamente murió a causa de una insolación.
La otra historia se refiere a Fiodor Sologub. Su esposa se suicidó: se arrojó al río Neva, desde un puente. Tras el acontecimiento, hasta el final de su vida, cuando Fiodor se sentaba en la mesa para comer, continuaría preparando la mesa para dos, para su esposa y para él mismo. En el reporte de este hecho también se explica que en esos tiempos, tras morir su mujer, el escritor se dedicó intensamente a estudiar matemáticas, y cuando alguien le preguntó por qué estaba en ese momento interesado en esa ciencia calmadamente explicó que estaba seguro de encontrar las fórmulas que probarían el hecho de que se encontraría de nuevo con ella más allá.