martes, 30 de agosto de 2016

Lentamente me apago


No confié en el total brillo dorado

veloces cometas recorren la noche de mi cerebro

es el nombre de una ruina lenta

lentamente me apago.


viernes, 26 de agosto de 2016

No hay ojos azules


Entorno mi sol descolorido, enmarcando el horizonte, y pronto invadirán
y pronto, en la colina, lejos, dormir, ya ha llegado
se reúnen, una bala, otra dice, sobre estrechas cornisas, al otoño con su piel
tristeza, vuelan, a su paso más pálido me dirijo, ahogarse, deseos, blanquea.

Donde reinan, en el abismo, en este corazón, hundíos, naufragio, yo mismo
en su mirada, arena, herida, el poeta, la maceta y la planta, va a arrancarla
los pies, raíces, llanto, ¿tus ojos?, con el alba, todas las noches mi alma
no hay más primavera, me protege, convicción, punto de vista, las nubes.

No lejos, viento, veo abrirse, la lluvia, su éxodo, el hueco, entro y salgo
comprendo las palabras, un pájaro, peregrinación, composición, su piel atigrada
sus sueños, quisiera, más pálido, suicidio, en vuestras cicatrices
id al mar, las olas y los blancos corceles, el hombre que no sabe, doliente sin llorar.

No tiene, tesoro, vuelve el niño magnífico, ¿de qué pozos?, lágrimas tuyas, símbolo mudo
lágrimas tuyas, la mano, marchitó, tan sólo, el amor os conmueve, melancólicamente
recordando, difuntos, se yerguen, guarecerse, todas las noches trémulas
la escarcha, tu decías: «si aún fuera invierno», no hay ojos azules, rostro encendido.


La escucha


El hombre escuchó atentamente. Pensaba en escribir un relato de lo que oía. El otro seguía hablando. El hombre puso en marcha su grabadora, para no perder las palabras del otro, por quien sentía atracción. Y se puso a escribir su relato: un relato que partía de él mismo en todas direcciones para volver al círculo negro. El relato fue tejido con la propia sangre del escritor, y en sangre fue leído por los asistentes. Tras la lectura, ya en su habitación, cogió su grabadora y escuchó. El otro le había hablado en ópalo, el ópalo quedó grabado. El escritor fue a su relato y cambió la sangre por ópalo, y le pareció mejor así.

sábado, 13 de agosto de 2016

Del cráneo partido


Contamos las vías, las agujas, la luz
de pronto, estaban aquí, yo cambio, tuve que correr, grité
la gente emigra, barcos llevan, la gaviota, construiré
¿el presidente? llamaré, nos están incubando, hay una última vez.

Y las promesas, profetas del interior, la incubadora, discuten por un sueldo bajo
las mercancías, el amor de la reina, un beso, y una última vez
toda la rabia encadenada, todos los lazos, un mordisco, ella dijo
¿y si no? sólo el horizonte, y todavía, sus sueños, en esta cáscara, todavía hablan.

Nuestros garabatos, confiamos aunque hay que temer, ¿qué haremos?
mis hermanos, los búnkeres, no pueden, viento, la invasión
a veces llega, se hunden hasta el final, ahora, lo digo sobre la colina
el crepúsculo, y hundió, no sé, besaron, se avergonzó, la disuasión se acerca.

Abiertamente, y un enemigo, cuando en las conversaciones, cuando al nadar, un miedo
busca entre participantes, y no olvida nada, no oye, y se ríe, quita inútilmente, él necesita
no me separaré, y alejaré, nuestras uñas están sucias, con pensamientos
placeres, cierra de una vez, dentro todo, mi aliento, y ahora desembocan, cuenta otra vez.

Y en todas partes, buscar, rozar, o en la habitación, en un coche, y quema
suena la palabra, cada vez, susurran, prometía amor, no vayas, no te construyas, espera
quedará un día, la violencia, la amenaza como pregunta, esos niños, sigo creyendo, y a veces
volando se acercan, me senté, borré, y así penetré, y sólo entiendo a ella, pedirle.

Nos mostramos, pronto, con mejores fotografías, lo que puede, la impotencia
lo que sea, la cólera, pronto, y contra, del Silencio se trata, hablo de la espada, el rearme
ellos reprochan, pero ella, al día siguiente, en los detalles, lo que queda, entonces la piedra
haz algo, escribe un poema, conozco una receta, se tritura impotente, y del cráneo partido.


sábado, 6 de agosto de 2016

Sobre el hueso



La dicha nunca es perfecta.


Hoy en día la carestía económica, esa crisis global que amenaza con perpetuarse, genera problemas entre la gente. Nervios, ansiedad... algunos se quedan sin techo, los hermanos se engañan por un plato de lentejas sintético... nervios; nervios y bajeza afloran. Disimuladamente, pero se van dejando ver. Y queman como metal a fuego, a las gentes.

Rompe lazos, genera relaciones sucedáneas, mundos sucedáneos. Llega entonces la ceguera. Las envidias, que etimológicamente quiere decir «ver mal». Y los nervios, la inseguridad, como una espada de Damocles sobre la propia cabeza.

Se corre el peligro de perder el poder de autogobierno, de regirse a sí mismo autónomamente, con cierto grado de soberanía. Se pierde el control. En el caos se canta al descontrol, pero en la vida se requiere de cierto control para gobernar el propio barco. Negarlo es una burda máscara que no se sostiene: papel mojado, esto es, texto disolviéndose en papel mojado.

Que los gobiernos nos quieren así, que se está creando un mundo de nervios basado en la propia inseguridad con el fin de que finalmente ya sólo clamemos por el hueso que nos lancen es casi evidente, pienso.

Que ya hoy tenemos nuestro hueso adjudicado, que lo que tenemos es un hueso del que no queremos distanciarnos. Porque aún sería peor: yo sin mi hueso. Yo sin mi techo, como el hermano al que dejaron los otros hermanos al margen: porque había que elegir. Y entre «tú» y «yo» se elige «yo» : no siempre, pero cuando la decisión es importante, que es a lo que me refiero, entonces sí. Por un hueso hacemos y deshacemos, por un hueso nos lanzamos al cuello del prójimo: no hay prójimo, claro.

Y cada vez nos tendrán más atados, y ya se empiezan a ver movimientos casi antropófagos. De hecho, soy muy pudoroso al escribir «casi».

La gente se queda contenta ya con su nihilismo, con su negación de todo. Aparente, por supuesto, sucedánea: una mera pantomima, pues el nihilismo en sí conlleva el propio caos y por ende la propia autodestrucción. Y por ahí, ese autoproclamado nihilista, no querría pasar. Eso no. Quiere ser nihilista con su hueso, y no quemado en su hoguera. Adquirimos entonces como lo más íntimo una mera fachada; la fachada que nos permite actuar irresponsablemente. Hasta que nos llamen a nuestro propio proceso, hasta que nos quiten el hueso y nos nieguen.

Ya no serás nihilista entonces: serás nada.

A ti ya no te llegará, piensas. Quizás: piensa ahora en tus hijos, tus retoños nihilistas. A ellos sí, da la impresión.

Se da la circunstancia de que el Partido Nihilista tiene mayoría y se lleva un hueso grande como premio: pero es fachada, el nihilista tanto como el hueso, y su partido. Es un partido que no puede gobernar, porque es gregario: entrega a gusto la responsabilidad a cambio del hueso.

Y es ley de vida que el que no se gobierna deberá ser gobernado por otro: y es así como nos están fabricando, es así como nos están generando: esto es lo que están generando y generarán en los que vendrán, más perfeccionados aún en la programación de fábrica. La élite/cerebro hace este mundo, lo ata, lo genera, lo dirige. No es la voz del nihilista exacerbado el que lo cambiará. No son esas las voces del cambio. Son fachadas: perros con su hueso en el horizonte. Olisqueándolo, ansiándolo en sus noches; y exhibiéndolo grotescamente a la luz cuando se les otorga, cual tesoro.

Sólo un error en el cerebro puede variar el porvenir del planeta. Digo error, digo una falla. Lo más probable es que ese error en las élites, si se da, se lleve por delante la especie humana y seguramente la vida en el planeta, pero al menos con ello se habrá llevado al nihilista con su hueso, si es consuelo.


lunes, 1 de agosto de 2016

Lentamente la derrota



Esperanza, apenas si alguna vez, la víctima, intervenir, umbral del éxtasis
soportar el corazón, mientras late, imperturbable, sombra que va
la ciudad tiene cadenas, cien miradas negras, donde penetran, retrospectiva
uno rechaza, una remota respuesta, inmóviles, lento, uno.

Cráneo, y todo flota, se atreve, tu semejante, doy a luz, tu cloaca
¿quién es débil?, mira, mi nombre, arruino, mis perros devoran, es entonces
pasar la noche, unas voces, mientras, hablarán, para nada, avanzando
escapadas de prisiones, una línea, para volver, que liberan restos.

Bien trazados, de ninguna lengua, dimensión, ¡felicidad!, llegada, ya no hay más
otra vida más bien errante, no habrá otro, momentos, música, travesías
rumores, sin que hablen, firmeza, el viento, veo a los hombres partir
sin actuar, volver, cascada, islotes, aparte, los alrededores, sobrios.

¿Qué eres? definitivamente, y sin embargo, mostrándose, ni amada, donde pasa
nada debe escapar, ojos fijos, desintegración universal, se acerca
arrojaste silencio que vibra, rompiste las cuerdas, su felicidad, su alma
un tren iba a consumirla, contemplaba el espejo, su cabellera, la serpiente.

Las maldiciones, el ruido, un clavo, el pánico, pequeñas vidas, me llevó
barrios, una mano, unas carnes, alfiler en el ojo, también se pueden mover
toda la vida, no es necesario, alguien, sus nervios, alguien habla
ya no grita, o la luna, ya no tiene, era por la tarde, aplastáis en mí.

Hemos perdido, tenemos, hemos cedido, oye, desaparecidos mientras buscamos
es la voz, las olas, sabemos, estas son las palabras, no querían verme, ¿nunca?
una mujer, para llorar, poder comer, ¡silencio!, no vamos, me acerco
pasé mucho frío, se lo digo, el cerebro, una llaga, y les juzga, lentamente la derrota.