domingo, 24 de julio de 2016
Sin perder el tiempo al margen
No pienses, querida, descalza, estaba yo también, y paseamos, ya iba oscureciendo
les digo: no hay plato más sabroso, le regalé, los pájaros cantaban, escucharé
pido, haré que crezca, me hundiré, jamás me olvidará, en profundo sueño, jamás
en lo hondo fijarse, y oír, la ciudad, expresar quisiera, verídico relato, tú surges.
No me importa el amor, en cada año desaparecido, conservará la primera golondrina
bloqueo, la escucharás, las lágrimas, nuestra riqueza, la lluvia, y la hierba crecía
como si alguien, y otras veces, y todo, crecer, no derramo, no intento, y el corazón
yo me hundía sin fondo, estoy, se alimenta el silencio y el río, todo se jugaba.
Se acercaron, no es verdad, la Patria, se apagaron, y el fuego, nosotros las dejamos
de todo cuanto es para vosotros, hayáis llegado hasta el límite, no halla ya límite
en esa dicha, sin duda, lo entregamos todo, y ninguno tiene deudas lejos de nuestra tierra
y alegraos, en memoria, murió por ella, sus manos, creyendo no alcanzarla.
La separación definitiva, imágenes doradas, quietud con sus brumas, como si ojos
a un grito y en cada murmullo, todos los senderos, un caballo, un bastón, el juicio
¡no se puede olvidar! las montañas y los cauces, se quema, y los nidos caen
se encorva, vivir, el hombre, y la canción, discurre mas no lo siento.
Entregados, decíamos, en lejano extremo, en el peligro marchábamos
íbamos dejando hasta los huesos, amada, sin un grito, aquí supimos, nada cede
sufrimientos y dolor, si el futuro, caeríamos en batalla por primera vez
mientras ellos, su tristeza, un poder, esos hombres en su nombre.
Comencé enfermo, yo no iré, vendad mi cabeza, el aliento, son las nubes por mis rutas
un camino, la Vía Láctea, sin temblar, al encuentro, sin perder el tiempo al margen
poco le importa, pero hasta eso, así la nación debe venerar, el sol se detendría
el respeto, miradas, un hombre capte un verso, le arrebataron el fuego.
sábado, 23 de julio de 2016
Escrito inacabado
Recuerdo cuando hice mi primera novia, en 1993. Era coruñesa: vivía a 1018 kms. de mí. Yo tenía 19 años. Era su segundo novio, ella tenía 23. Un amigo me diría que el amor a distancia no podía funcionar. Así fue. Duró nueve meses la relación.
Luego no hice un amor con el que no «vivir a distancia». No tuve hijos bajo el mismo techo con ninguna mujer. No me casé. Los hijos ciertamente ligan al hombre y la mujer. Cogen cuatro paredes, un techo... y se meten a vivir ahí. Hace muchos siglos que ha sido así, los cavernícolas no debían hacer algo muy distinto. La institución de la familia es, como es sabido, milenaria.
La vida pasa volando. La vida nos pasa, me pasa. Ese joven y esa joven que se casaron y que se sometieron al ritmo de la familia que habían fundado, a sus pequeños, fueron experimentando lo que es ser padre, madre, yerno, nuera, cuñado, cuñada... Vivirían familiarmente, cuando no estuvieran en el trabajo que vivirían laboralmente.
Muchos de nosotros vivimos rebeldemente nuestra juventud. Eso, personalmente, pienso que puede llevar a dudar de la familia como institución apta, adecuada. Creo que algo en mí ha dudado, o más allá, siempre, y seguramente por eso no he fundado ninguna. Oportunidades las he tenido, no muchas, pero las he tenido.
Ahora me daría miedo traer hijos al mundo. Demasiados «peros» le pondría a esa acción. Pero dejemos este asunto aparte.
Muchos de los miembros de la nueva familia que se había formado, pasado los años... se cansan. Juzgan la aventura en la que se embarcaron, unos voluntariamente (los padres) y otros (los hijos) no tanto, y piensan que se han metido en un tinglado que no les satisface plenamente. Es más: muchas veces piensan que vienen pensando, o al menos intuyendo, esto mismo desde ya las primeras fases de formación del núcleo.
Estoy empezando a aborrecer este escrito, así que si lo deseas continúalo tú mismo, consulta a la almohada.
martes, 19 de julio de 2016
Vuelan
Ella durmió con todos, que amor no se llama amor, besaré sus rodillas
polvo inerte, cuando una moza pase, no me importan, besaré.
Triunfando del hedor, ni desengaños sobre los hombros, viene levemente
que le amarga el encuentro, nos miramos bajo el frío, imagen de los años alzas.
Acaricias, al malvado castigas, vuelan las aves, marchando con el fusil
no he pensado en ti, cumplir tu voluntad, «ni congelarse», si me lo ordenas.
De nuevo mis esperanzas, hacia los países las aves, no quiero volar, yo me quedaré
ebrio de dolor, los enemigos mataron, recibe al héroe, prepara la mesa, pero nadie.
No me censures, como vengo, una lágrima mientras relucía, en alta voz
y el viento, y las olas, y te pedí, versos, versos, sin inquietud, sin rumbo.
Porque la vida, como palabras, vais, os apartáis, en el corazón, la sangre, le clavan
en su tumba, sin vida, se oye, late inmortal, el verano huyó de mi país.
Para ver si estás mejor, música, una bella mujer, yo pude querer, gritan
vacío, tan sólo frío cristal, y vuelan en las calles, se agrupan, tren nocturno.
Contigo lo compartiré, vuelves de tu lejano mundo, tan helada, a mí, estrella
pienso sobre ti, ¿qué hago de este siglo?, en el cerebro vuelan, los caminos trazados.
Tú en ella, por ella, por errores de aquéllos, calor animal, somos inseparables
pensamientos vivos o muertos, como te conocí lo canté, lo principal, diez vidas, tuyo soy.
jueves, 14 de julio de 2016
Señor activista (carta)
Activista. Qué orgullo y dignidad para usted. El que pasa a la acción. El que toma medidas. El que tiene la voz y la ejerce. Qué orgullo de soberanía la suya, la voz de la resistencia, la voz del cambio. Ustedes nos llevarán a un mundo mejor. Felices las generaciones por venir. Estoy contento, mucho, de que aún queden hombres valientes, con agallas, iniciativa: emprendedores. Usted ve este esclavismo civilizado, las subyugantes cadenas del mundo actual. Usted y gente como usted brillan: a buen seguro responderán con su acción al programa generador de miseria generalizada puesto en marcha por las élites transnacionales. Su voz y su hacha responderán, liberando al pueblo oprimido, señor activista. Confío plenamente en su capacidad de acción, canalizadora de la voz de un pueblo esperando su liberación, esperando su acción resuelta y valiente, sin trazas de miedo y eficaz. Me atrevo, permítamelo por favor, a darle las gracias a usted por adelantado, por resistir, por todo el bien que desplegará, por elevar la voz de un pueblo, aún muda, amordazada: mi voz. Sí: le doy ya, con todo mi amor y devoción, las gracias por imponer la voz del pueblo, de la humanidad consciente: usted, ustedes que nos liberarán al mundo y a mí de la mordaza, y de la venda en los ojos también. Ya nos están liberando. Lo noto. Gracias por mantener en mí la ilusión viva, por ser la voz y el grito de esa ilusión, inviolable, cada vez más.
miércoles, 13 de julio de 2016
Tal es la dicha
Por la puerta desde el amanecer, en la atalaya, como una fiera desconocida
cumplían órdenes, una hilera de camiones, un obrero, nadie sabía que en un día tan corriente
la blanca nieve, un cartel, no comprende lo que eso significa, un grito
una dama se queda tumbada, y la cruz encima, se acerca, se cae.
Dadle el alegre poder en el local, la tarde cayendo, los cuatro ojos, hay luces, un cigarrillo
frío hace, dinero, sin cruz, en qué mi querida, la palidez en los hombros desnudos, y alrededor
más fuerte está el enemigo, así se fueron, dulce vida desgarrada, su cara bromea
ella la cabeza hacia atrás, todavía en tu cuello, sobresalto, ¿te acuerdas?
Ahora paseas, volando, ¡alto!, no te borres, está el enemigo cerca de nuevo
¿por qué? por aquel lunar, es que tú, la perdí, yo he matado, junto a su hombro
eres una mujer, dejarla ver y dominarte, será un alivio, ¡alto! a qué conduce, en un cruce
el perro hambriento y el viejo mundo está detrás, míralo bien, no tienes sangre por amor.
Contra enemigos, donde la nieve, no se puede, les cubre, sus pasos, no nos sigas
voy a hacerte, voy a deshacerte, no quiere dejarnos, responde pronto, entre las sombras
comenzamos, sólo la tormenta, con paso seguro, a través del humo, de la estrella
por aquélla juramos tumbas, sabemos bien que esto ocurre, ni ya lloramos, alta palabra.
Te llevaremos a entregarte, de todo cautiverio libre, brillan el marinero y las pupilas
mira desde lejos, la posibilidad de llamar, quiero ir allá, donde las estatuas más bellas
por las rejas, bajo el agua, en el azul silencio, aún me parece, allá es
su huella, esa risa, te lo digo yo, no toques la espalda, sombras golpeando en el hielo.
Vuelan a lo lejos, hora es que mi corazón, labios encarnados, hierve su pasión, temblando
en la nieve yacen, ¿qué es esa canción?, miran los palacios, terminó el encuentro
calor y frío, no es el hombre, mis versos, las estaciones del año, tomar parte
para nosotros, vías lácteas, cambiando, la profundidad nos traerán, tal es la dicha.
sábado, 9 de julio de 2016
El atentado
La mirada juguetona, un enemigo camuflado, para controlarlos, nuevos artefactos
se alza un miedo en todos y sillones vacíos, no oye mucho y se ríe, contradice
músculos y surgen ángeles, sus hijas, se hace el muerto, acumula residuos, no me separaré
alejaré con pensamientos fácilmente, eso vegeta, fácilmente, cierra de una vez la puerta.
Placeres, chimeneas, mi aliento, las estrellas, rozar transacciones, quema su programa
suena la palabra, la película, no vayas, quién espera, vienen hacia mí, ahora
me senté, borré, llené, ¿los acomodadores?, nos imaginamos con mejores fotografías
pero, según leemos, redactar, la impotencia, pronunciarnos, usar como vehículo su malestar.
Los autores que aprenden, aparecen en público, sobre el precio todo está permitido, sin poder
ello provoca el puño, clavad clavos, haz algo, bella está en contra
rabia, lo he escrito, en agua hirviendo, en una cacerola, tiende a comunicarse un hueco
se tritura, suspendemos, sin voz, el atentado porque todavía ella, sólo ella.
martes, 5 de julio de 2016
Los cerezos borrarás
Esperamos, permanecer invisibles, el sótano se ha perdido
comprobamos todavía, es seguro, será muy duro, bajaremos a las aguas para contemplar
la otra moneda, siéntate, tus notas, sea pájaro o zumbido de fines de semana
luego paciencia, sólo entonces el polvo, al mediodía en sus vacaciones tropezó; telón.
Inventó deprisa, la seda, que entiendas ese aplauso, en la protesta golpeó
vino el invierno, lo confesaba todo, llave era, sobre una piedra
al zoo, se alimenta lentamente, el martes, pero era sábado, podían hablar
de aquél que hubiera podido esperar, gris, plaga, llenaron las cárceles.
Preocupados nuestros hijos, reinaba allí, no soñábamos, yacíamos
la muerte nos ha despertado, disfrazada pregunta a su conciencia, ahora huimos
todas las tumbas, mujeres en un teléfono, escuchan en aquel tiempo sin soñar
¿quién ríe? ¿quién juega si muere? tiene su guarida clavándose pero la araña.
Caza moscas de pronto, tuve que correr porque los niños qué tristes, en otro lugar
hacen propaganda, son ésos, emigra, qué tristes, a ambos lados y a sus dueños
son esos cambios sin quedarse ciego, si la gaviota, llamaré a su interior obsceno
una idea suponemos, y escribimos, ¿cuándo romperemos sobre el periodo?
Por aburrimiento tenemos pollitos, el día entero, hablan, ¿nos incubarán?
un agujero, nuestro horizonte, también alguien fuera, viento, la invasión
el aire que no pueden, lo digo siempre, para la nostalgia, de gran talento, para besar
sobre la colina cabalgando, te vestirás con el periódico, habla, los cerezos borrarás.
Mal lavados, el cuadro y en la pared escribirás, adelanta, me hirió, es para ella
me golpeo siempre, tú sin embargo abre la boca, son siempre olvidados
los cristales, la culpa, el tiempo, hasta muy tarde, ni amor que no sufra, quédate
vete, no puedes evitar, finges escuchar, ni tampoco un retrato quiero ya.
domingo, 3 de julio de 2016
Esta isla
He debido de rozarla, la flor, bebían sangre, pasaron
chillaban, sin nombre, sólo la tierra, una puta solitaria
lamía los muslos, destrozados los ojos, y en espera
pero ella yacía, el cráneo abierto, yo vi yacer allí, en ninguna parte.
Se ignoran, siempre grita algo, los gemidos, dos ojos
desolación, sufrimientos, este pequeño pedazo de carne pasará
la incisión, más profundo, doctor, ni el diablo
silencio, ofrece Dios del cielo, todo deforme, apriete el hierro.
Tuviste suerte, en esta fila, en esta otra, esta mujer sangra
un niño, se les dice, toca sin temor, es poca la comida
humor, llama, la hermosa cena, dos ojos para Chopin, para la chusma
un cuerpo, pasitos cortos, lo siguiente, los principios de la mente.
Lentamente a la nada, ¿qué incuba?, una vez más, hace mucho vigila
de la noche fragmentos, coágulos, cicatrices, se perdieron en su silencio
luz repentina, perturbado por tus ojos, tu suave réplica, por explicar y oculta
el sonido, congelando, en la ventana espejada, gris terciopelo, un artificio miserable.
Temerosa sombra, misterio, escribir, lento tren, hablar al corazón
este amigo ofrece el gran regalo, la muerte, puedo perdonar
las palabras sufren en el altar, llámame: huesos, oro, llegada
sólo unos pocos miraron, no hay tiempo, las voces del suplicio, cree.
Para ignorar la guerra, no eres más inocente, los esclavos, teme a su miedo, debo abandonar
teme abandonar esta isla, seca y amarga, ama el vacío cuando termina, y el frío
con el movimiento cansado, carne para permitir respirar, las selvas que despiertan
la tristeza, vosotros mismos, y ahora lo derrochamos, su mundo era loco.
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