jueves, 27 de octubre de 2016
En el asfalto
No debéis lamentaros ni sollozar
todos tus huérfanos callan
nos alimentamos
una sola vez en el teatro
nuestro terror
el universo estrenan
en medio de la plaza
sus pulsos, en la noche.
Pero el hombre cansado
allí se echó mi sombra
y asciende
la tumba del aire
y ahora se levantan dos
en una noche oscurecida
hasta ti
estrellas de verano.
En la imagen
están ya sustituidos
cuando es tiempo, ha desenmascarado
tal vez partes importantes
un ojo de cerradura
acaricia su hombro
se desmoronan en el agua
movidos rítmicamente.
Pude ver claramente la tierra prometida
como si no tuviera otra cosa que soportar
y un perro ciego aúlla
para inclinar hacia la noche lo que somos
sobre la calle fría
figuras que traspasan
¿vida? en el asfalto - las ventanas ciegan
el silencio es exacto.
domingo, 23 de octubre de 2016
Hacia el oleaje
A las puertas la ciudad, un pozo, aquí está
cadenas.
¡Tiempo! Cascada sin ruido, aparte en la muchedumbre, tan cercano
el aliento
¿qué eres?
Canjear definitivamente
espacio para preservar, y sin embargo casi ilimitado
los devastados.
Sobre una planicie, como se puede estar, zona negra
una vasta extensión, se mantiene tenso
la vía de la salvación.
Tenso y solo, ya no hay tierra
ahora obstruido, atascado, no supiste jugar
estaba en un cohete, en un tren, creciendo en delicadeza.
Pequeña vida, cuando la desgracia
pero el que sufre se ha salido de las corrientes
alguien habla, algo constriñe.
Ya no tiene ánimo, era en la aurora
la gran pantalla, era por la tarde
es posible, esta vez pasaré.
Me dije: «he perdido el secreto»
he cedido el corazón, nos sueñan
al fin en casa, decepcionadas, también están avergonzadas.
Agotadas, ¡horror!, andrajos de los cielos
y yo me decía: «temprano para llorar»
no vamos a casa, no, sí, no.
Tan pronto el espíritu, yo escuchaba
oye usted, él también
sí, oscuro delirio hacia el oleaje.
Ayer, juntos, la soga, paisajes para abolir
precipicio perdido
he visto el agua, es tu agua.
viernes, 21 de octubre de 2016
Un poco más profundo
Le escribo desde un país
de la sombra
mismo día.
¿Acaso no es normal?
una vez pescado, un pico
un instante hunde.
La muerte, han atravesado
la unión del yo y de la mujer
hemos escuchado, ha paralizado.
No hemos podido
ninguna voz para apoyarse
el acontecimiento, la noche.
¿Pero qué puede?
otros se manifiestan
el ardor apuñalado, el impulso decapitado.
El rostro, el rosario
la extensa sombra
el tiempo que hubiera sido tuyo.
Proyecta
remota respuesta, tu cloaca
vuelo del pájaro, soy la flecha.
Mi nombre, soy el viento
arruino
un poco más profundo.
viernes, 14 de octubre de 2016
Niega al alien
Puedes ver a muchos como aliens.
Puedes verte tú, por momentos, como alien.
Lo que importa es que eso no te cause dolor, gravedad, confusión. Sólo debe causarte una sonrisa: una risa clara, silenciosa y ligera.
Eres en ti, no en la confusión con lo alienado. Ves más veloz que el alien. Déjalo atrás. Extermina, cortocircuita. Niega al alien, niega al intruso - en tu interior. Quema la palabra.
jueves, 13 de octubre de 2016
Sacrificio
La más pura esencia
el caminar aéreo
el iris que se disemina
el cerebro que florece
cálidos los brazos de bronce
rojas las arañas.
Vuelven sus ojos
el mestizaje del tigre
y él acepta
la caza
en el dolor nocturno
entrega el fragmento de oro.
Vacío entra en el negro lugar
la risa
late lo sagrado reptante
la máscara
en el brillo atado
la transgresión sangrienta
una oscura paz al fín.
miércoles, 12 de octubre de 2016
Para acabar con todo esto
Es difícil, cuando tienen ojos, sin tener visiones, «ah no pienses», estás enfadado
soy repugnante, es difícil, ojos para mí, oscuridad, adelante, ojos claros, apoyados
hablamos, ¿y cómo está?, con el mismo genio, llenos de Buda, se desvaneció
ante mí, nadie visita, entre la hierba salvaje, un epitafio, nadie visita
su lápida manchada, un jardín, desnuda piel, autoconocedores, y le dije
háblate a ti mismo, el amante, a los ojos, bajo ropas negras, mírame
yo tenía ya su alma, ella tenía, mientras él, mis poemas, con angustia, expirando
sangre, cárcel, rompiendo, aullando, contra las barras, debajo escuchando
atravesando, humano, sus últimas lágrimas, luchando por volver
pálido, principal suicida, en aquel momento, logrando la muerte, era él
un ángel, lengua herida, de amor, volviendo, escondí mis lágrimas, ¿por qué le niego?
¿sobre qué almas?, yo lo mire, los pilotos, los bombarderos, el cielo, inocente
el campanario, en las nubes, las hechizadas voces, flotar sobre esta escena
o tengo que estar loco, aquí, solitario, vacío, pensamientos, construiros, alegría
pero de qué puedo dudar, brillantes ojos, una visión, perder, pregunta y el pequeño mono
bellos cuartetos, con todo su pelo, y después se va, uniformes marrones, estudio del ejército
sus propios caminos, los ojos en blanco, sin duda a alguien, para deleitarla
esta noche en una fábrica, por alguna mano artística, tengo un mensaje, construyó
en su mente, entre los árboles, caminando, pensando, para acabar con todo esto
expresando lo contrario, hablando todos, amantes secretos, e incluso yo
sus risitas, los ojos abiertos, tumbado a la sombra, silencioso, ahora el silencio
fue dolor, se mueve, mentes rotas, amarme a mí mismo, en cuerpos bellísimos
incapaces, por doquier, llenando el espacio, mi dolor, adorable, yo interior
que me amo, me ama, la cara, escuchando, y las ciudades sonriendo.
viernes, 7 de octubre de 2016
O aquí en el olvido
Entonces iremos donde marchan ejércitos, desolados, gran arte, la lluvia, lágrimas
en la sombra, en medio del tráfico, ¿cuántos sábados?, ¿cuántos muchachos?
prestando atención, en una guerra, llevémonos el tiempo, en la tenue luz nos sentaremos
todos los sábados, este poema, antes de morir, consumidos nos estremeceremos.
La sangre así, cieguen nuestros ojos, mi imaginación, iremos montados, a toda velocidad
generaciones que se aproximan, como hermanos delicados, borrachera, salsa roja, un lugar
noche, armonía de piedra, en la antigua plaza, en el interior, voces al otro lado
observando la plaza, y yo solo, sobre la música, voces invisibles, y se rió.
Soñando, un souvenir, de almas, parloteando con mirada ausente, mientras me apoyaba
movimiento, alcé la vista, en la noche azul, y por un momento, allá atrás, el ruido
y se quedará, uno podría, la larga sombra, su individual línea, la cresta, el aire
desapareciendo, así pasé una noche, puedo ver a través de las claras dimensiones.
De la misma noche, antes que yo, artesanos, pero ahora con sus rotas alas, intelecto
hasta agujeros, piedra elemental, disolviéndose, en la desolada noche, en las habitaciones
mi sombrero, mi vela, hundidos bajo la inundación, la lenta muralla, no puede pasar
el río de luces, cayera sólida, en el ópalo del atardecer, el ego grita, no puede, no puedo.
Mortal violación, sólo yo, y si tuviera, encontré la cara escondida, un corazón humano
la Noche, las Almas Perdidas, aquel lugar, una hoja verde, ¿pero a quién?, me despertaron
ir más allá, y un largo viaje, el desperdicio, ¿qué noches?, formas de maquinaria
otra imagen, la lejana similitud, hacia el cielo, y llamándome, porque añoraba.
Esperando, las calaveras huecas, tanta vida, esta ciudad, o aquí en el olvido, placer
un momento de ternura, junto a la cerradura, la mano en la cadera, y sonríen, y entran
en busca de un momento, exhausto, el desierto, la nación más allá, bombas, y el silencio roto
insinuó, prisiones y visiones, no ocultéis, gestos íntimos, y me alzo, y los ojos.
martes, 4 de octubre de 2016
domingo, 2 de octubre de 2016
El mismo timbre
Buscan en él apoyo, entre los objetos, solamente los detalles, pero atención, muchas cosas
eso mejor no saberlo, aunque quisiera, y sin linterna, cierta gente huyendo
llevan en la espalda, espejos, un no, no hacia allá, el puente falta sobre un río
más abajo, la visibilidad será escasa, tormentas por la noche, entra al bosque.
En el silencio, y en los rincones, en la grieta, por la orilla pasó volando, porque ninguno
alterado ritmo, a la pregunta, Darwin, verdad o no, intrigantes desterrados falsificadores
soberbias humilladas, algo de eso respondió, mi esposa, el gato, un pájaro volador
se cruzaron sin gestos, no hay, ella desapareció, ni siquiera segura, aquello fue triste.
Un poeta, un poema casual, le tiembla la voz, sobre el niño, sobre una mujer, quisiera omitir
aquel gesto, el ojo del microscopio, escuchan, y él no estaba, y callaron, en la terraza
yo daba vueltas, un vagabundo, alguien me arrancó, y me disparó, no es difícil
«soy adicta», sin vacaciones, ningún premio, fanáticos, pero no soy, y no soy yo.
Pero reconozco, puedo estar, no entiendo, no tengo, o para ser, «lo sé»
aparentemente el clima, y muchos seres, mover, cambiar, para los recuerdos, justo comienza
no hay poesía, no hay filosofía, nada que pueda, si pudieran sorprenderse, para cruzarse
pero sin regreso, una vista, sintiendo, a tientas, por atajos, de un lugar a otro, pero con luz.
En otra parte, porque otro, mas no eres tú, ella va tras de ti, y este laberinto, huida
el mundo podría, de forma distinta, de reglas desconocidas, y se hará, y callamos
había aparecido, recuerdo muy bien, algo entre nosotros, tuvo su efecto, le falta aliento
y sin embargo, para siempre, a veces nada más, cuándo se irá de nuevo.
Faltó poco, quizá habría reconocido, se habría lanzado, ya nunca sabré, todavía no saben
alguien llora, al fondo, golpes en la puerta, mirara al cielo, podría ver, el mismo timbre
en las alturas, y en este mundo, miró apresurada, se diría que es inmutable
se puede confiar, y las nubes, y después, si quiere, esas cosas tan extrañas.
Idiota
Dice la frase: Dos maneras de ser feliz. Hacerse el idiota o serlo.
Hacérmelo no me lo hago, aunque pueda parecerlo. ¿Y serlo? Puede que lo sea, sí. En todo caso, ya es tarde para rehacer todos los errores que cometí.
No fueron por idiotez, aunque tú pienses que sí. Fueron por algo que nunca conocerás.
Ahora ya sólo queda mantener el equilibrio: esa brisa; mantenerse en pie: esa canción.
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