domingo, 18 de diciembre de 2016

I miss



I miss the light

I miss the storm

I miss the day

I miss the night

I miss the sky

I miss the earth

I miss my town

I miss my health


I miss me

I miss you

I miss him



I miss it all

I would like it back again

but I won't do nothing


I miss nothing

I miss everything

I miss the food

I miss the landscapes


I miss you

and me


I miss my bed

I miss my room

I miss my colours

they are all so far away


I miss the rain

I miss the snow

I miss the sunlight in your eyes


I miss your eyes

I miss my gaze

I miss the calm

I miss the night


I miss the true

I miss the false

I miss the serious

I miss the joke


I miss the brave

I miss the weak

I miss the poor

I miss the rich



I miss you

and in front of you

I miss me.


sábado, 3 de diciembre de 2016

No derramen la sangre


Que se derrumban
la negra ciudad
tú no sabes al fin
allí se echó mi sombra
lo desvía de sí mismo
y del fuego devorador
es poca cosa
apenas un aliento
en ella somos
éstos no van
corre a la orilla
nunca han de volver
olor de los jardines
desechos del alma
el hombre de hoy
crisis de expresión
monólogo del sufrimiento
beben viaje
nostalgia de bebidas
prados sangrientos
el labio
has dirigido tu vista
las cosas llegan frías
¡descansa en paz!
una muerte sin nombre
el sepulturero para sí
lamía los pálidos muslos
yo vi lo que engendraron
sólo en dos ojos estalla
pasará todo
el hombre se va de paseo
«Buenos días señores»
la muerte se escurre
no derramen la sangre
la puerta se desborda
contra mi cerebro.


lunes, 28 de noviembre de 2016

Yacíamos contra


Alimentarse a placer
y pregunta a su conciencia
ahora huimos
hoy no sé quién
¿sin quedarse ciego?
mantuvo el crepúsculo
y hundió
dependen de motores
con el periódico
y usarás el traje
sin tener nunca
borrarás los cerezos
cuando me hirió
son objetos en su mayoría
la voz de su amo me hirió
siempre me he negado
tú, sin embargo
para derrocar y escupir
tus intereses y mis intereses
tenme el espejo
recoger algo
ya que los niños tienen hambre
y la Nochebuena se acerca
dentro todo se hace real
todo está permitido
la rabia sobrante
y un poco de corteza de limón
dos manzanas sin corazón
ella, la irracional
ella, la oculta
sólo ella
se llamó al orden
y escuchan el nuevo sonido
yacíamos contra
su punto de vista
y la seda se abarate
y comparamos algunas cosas
y me apoyo feliz
se abre un nuevo capítulo
esperamos que cese la lluvia
hemos cubierto su interior.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Pájaros blancos


¿Por qué los senadores?
¿por qué se levantó?
una vieja atalaya
un ermitaño
la luna, metal inmutable
y todas las complejidades
el sinuoso sendero
milagro
una boca
bocas sin aliento
y observó aquellos Inocentes
y los delfines
danzan a través
en cierta bahía
de nuevo sus heridas
abiertas
cuando los labios
tómame en la noche
en voz baja
un momentáneo contacto
furtivo
se apartan
el avión se posa
el cielo
a todo vuelo
el águila se precipita
te burlas de ti
al sorprenderte
tu risa
la angustia del amor
la garganta
el fuego del Infierno
una rosa en la mesa
estabas triste
tu vida lentamente
y por la noche
y escuchas
te ves dibujado
estás en el jardín
te encuentras en París
ella debe casarse
donde alquilan
una familia transporta
y regresar a su país
son también irreales
como los Reyes Magos
en Paraguay
ganar dinero
transporta un edredón
ese edredón
una familia
y regresar
algunos de esos
y se alojan
tomar aire en la calle
tomas un café
entre los desdichados
Adiós Adiós
sé que no sanaré
estoy acostada
la noche entera
el día entero
se le ofrecía el cuerpo
con su propio cuerpo
su relación
a sus ojos
fragilidad
su pobre sangre
ha sentido
y vivido
no sanan jamás
nostalgia
ningún pájaro
mi corazón
en una isla lejana
pájaros blancos
yo sé
en los pliegues
ir a buscar
detrás del bosque
el secreto
no he renegado
te conozco
las certeras palabras
me llamen
más violenta
soy la estrella
que me espere
sea quien fuera
y nosotros
muriendo al pie
tan sosegados.


lunes, 21 de noviembre de 2016

¿Adónde huir?


Mi cráneo ceñido
vieja tumba
bello sueño
tantos aromas
crecen las lilas.

Se aleje mi hastío
sobre la cerca
nunca jamás
el desierto ajeno.

Tu cabellera es seda
sin temblor el alma
tú no has conocido
obsesión.

La pintura roja
para ver
insensibilidad
las piedras que heriste.

¿Adónde huir?
una errante cárcel
olvide el cielo
pues allí quiero.

Perdió el arte
hacia una muerte
¿adónde huir?
para darnos más.

La revuelta inútil
el azul
atraviesa por la bruma
¿adónde huir?

El papel vacío
perversa
oye, corazón
un largo rayo.

Alas en las lágrimas
pliegues del pensamiento
antiguos agujeros
sobre su sombra.

En silencio descienden
soñando en los exilios
perversos siglos
el blanco callar.

Mi monótona patria
¿adónde huir?
un corazón lo soñó
¡oh glaciares!


sábado, 12 de noviembre de 2016

Y las respuestas


Para romper
por los olvidados prados
el hombre ahogado
todo cuanto descubriste
porque es cierto
una respuesta en esos ojos
pública o secreta
en la tumba
escucha, atiende
y despídete
no cuidaré mi posición
porque cuando lo desee
en un momento de crisis
encontraré mi alma
mi sangre
tendré el equilibrio
los goces que he soñado
llegar a puerto
llegar allí
en tu mente
sin ella nunca
regresa
el recuerdo en mi cuerpo
cuando los labios
cuando la piel
el perfil grabado
olvidado entre extraños
aumentaban ante él
no le importaba el país
salió de su letargo
escondida
y allí
me embriagué
me embriagan otra vez
los rojos labios
míos por casualidad
la carnal cercanía
la calle sucia
cerca del luminoso escaparate
sobretodo el gozo
estábamos tan excitados
contacto rápido
visión de lo que ocurrió
nada nos importaba
hicimos el amor tantas veces
junto a la ventana
una tarde
el sol de la tarde
se ha consumado
se visten
sin hablar
por distintos rumbos
y mientras caminan
aquí tuvieron su principio
caminó por las calles
mercancía barata
una voz entrecortada
y el deseo
y las respuestas
en voz baja
encontraron más
al acercar sus caras
se quitó la ropa
los muertos cercanos
mientras lo sintiera cerca
allí enterrados
y sin pérdida de tiempo
un instante azul
cuando piensa
se desgarraron
ruda es la vida
tus labios beben la frescura
y el oscuro presagio
un zarzal resuena
tú apareces
despacio cae
sangra suavemente
contra negros muros
de noche
en la rama desnuda
la sombra del asesino
un niño palidece
una mariposa nocturna
una llama roja se elevó
de entrañas secretas el grito
sobre el mar
caída del ángel
del corazón
un muerto te visita
luna purpúrea
él aparece.


Mensaje a muchos dueños de perros de aquí


Socializa tu perro!!!!!!

estoy harto de ver seres humanos en mi ciudad, catalanes, españoles, que casi se extrañan si dejas que tu perro haga lo que quiera, o sea, que se acerque a ellos a jugar, a conocerse.

Qué son ustedes!!

Para qué sacan al perro? Sólo para cagar?

Para qué lo tienen? Para que les traiga las zapatillas y para sacarle fotos?

No hay poca gente aquí, en Mataró, que se piensa que su perro no se puede relacionar, que se piensa que su perro es asocial o algo peor.

A los perros les gusta relacionarse, señores. Acaso tienen a un ser vivo de adorno??????

Para endulzar sus puñeteras veladas con sus asquerosos amigos???????

Si ustedes no son humanos dejen que sus perros sean lo que son, perros. Seres de la naturaleza y del mundo, no como ustedes, lacra de mi existencia.



viernes, 4 de noviembre de 2016

Ni en nuestras grutas


Un noble insecto que sucumbió, los despojos respetados
y el peso y la acumulación y casi todo
mucho, mucho, mucho
mis piedras, abandonando todo respeto humano
me descompone
mi llave, mi sombra
se despliega, cuando nada llega
en mí, por mí
conmigo, se extiende
el silencio es mi voz
rostro perdido
que pasa
tinta del deseo, pequeña araña negra
una estable insignificancia
muchas veces
libres de nuestra vigilancia, esos pájaros
una línea, una línea
no para definir
limitado a ti mismo
sobreviva solo
nunca más
ya no tiene ánimo
ya no tiene valor para comprender
o bien una voz súbita
al cuello
sólo se rinde a su dolor
se arrastra
ya no traicionamos
la última hoja
escucha, el aire tan vacío
ya no lucha
yo escuchaba, recuerdas
ella hizo, me tendieron
el engranaje bajo el océano
se lo digo
sí, oscuro
el cerebro de una herida
las referencias huyen
sólo tenías que tender un dedo
ese poco que falta, que nunca traes
no veo claramente
según dicen
un poco al azar
está haciendo
una delicadeza extrema
representaciones gráficas
materia observada
análisis
todas sus raíces
miran un paisaje
que lentamente hacia nosotros brota
cien miradas de lluvia
obstruyo, hago retroceder
y la noche
no obstante
cada noche
un abismo de olvido
prohibiéndome una vida más fácil
sin pertenencia, sin filiación
un momento más
abandona
partir
del aliento, del corazón
no nos hemos reconocido
ni en nuestras grutas
el ardor en secreto
el espejo de la muerte
intensidad con la que veía
en el vagón, víctima
escribe
hasta el fondo de sí mismo
mira actuar
empuja
lo que no será
hace que no pueda soportar
mientras late
gravita imperturbable
lento combate que dura años
mientras siguen hablando
trazados de incierto futuro
desde hace mucho tiempo
en el interior de una piedra
te llevaste todo
no duró mucho esa risa.


martes, 1 de noviembre de 2016

Los días amargos


En su vidrio, aquí abajo, me suele perseguir
me miro, ¿hay algún medio?
la imbecilidad
romper este cristal, la vida marchita

blancos ocasos
espero, ensimismado, después caigo
yo huyo, pálido
la insensibilidad del azul, y tú
y recoge los huecos azules
las tristes cárceles
del vivo metal brota tu natal agonía

la bruma, el errante rayo frío en estanques
largo
hacia labios arrastrándose, el hechizo del pensamiento
ya frías suenan las trompetas, el silencio, todo vuelve
los viejos abetos
y sobre su sombra ningún ángel
el viejo cielo
acabará todo

exiliada, entre tus manos
flota con el paseo, me dijo la ciudad
¡qué amplitud!, una sonrisa
y la misma rosa, mi corazón

escucharse o llamarte
con sólo un beso, los sueños
en el ojo diamantes
desgarrado

¿en alguna senda?
permanecer, sólo el eco
sólo la tormenta
voz ajena en la duda
inmune a las balas, delante de ellos
por aquélla que hoy
de todo cautiverio rescatada
y el marinero, a distancia de las olas
ser otro:
«hazme olvidar los días amargos».



jueves, 27 de octubre de 2016

En el asfalto


No debéis lamentaros ni sollozar
todos tus huérfanos callan
nos alimentamos
una sola vez en el teatro
nuestro terror
el universo estrenan
en medio de la plaza
sus pulsos, en la noche.

Pero el hombre cansado
allí se echó mi sombra
y asciende
la tumba del aire
y ahora se levantan dos
en una noche oscurecida
hasta ti
estrellas de verano.

En la imagen
están ya sustituidos
cuando es tiempo, ha desenmascarado
tal vez partes importantes
un ojo de cerradura
acaricia su hombro
se desmoronan en el agua
movidos rítmicamente.

Pude ver claramente la tierra prometida
como si no tuviera otra cosa que soportar
y un perro ciego aúlla
para inclinar hacia la noche lo que somos
sobre la calle fría
figuras que traspasan
¿vida? en el asfalto - las ventanas ciegan
el silencio es exacto.


domingo, 23 de octubre de 2016

Hacia el oleaje


A las puertas la ciudad, un pozo, aquí está
cadenas.

¡Tiempo! Cascada sin ruido, aparte en la muchedumbre, tan cercano
el aliento
¿qué eres?

Canjear definitivamente
espacio para preservar, y sin embargo casi ilimitado
los devastados.

Sobre una planicie, como se puede estar, zona negra
una vasta extensión, se mantiene tenso
la vía de la salvación.

Tenso y solo, ya no hay tierra
ahora obstruido, atascado, no supiste jugar
estaba en un cohete, en un tren, creciendo en delicadeza.

Pequeña vida, cuando la desgracia
pero el que sufre se ha salido de las corrientes
alguien habla, algo constriñe.

Ya no tiene ánimo, era en la aurora
la gran pantalla, era por la tarde
es posible, esta vez pasaré.

Me dije: «he perdido el secreto»
he cedido el corazón, nos sueñan
al fin en casa, decepcionadas, también están avergonzadas.

Agotadas, ¡horror!, andrajos de los cielos
y yo me decía: «temprano para llorar»
no vamos a casa, no, sí, no.

Tan pronto el espíritu, yo escuchaba
oye usted, él también
sí, oscuro delirio hacia el oleaje.

Ayer, juntos, la soga, paisajes para abolir
precipicio perdido
he visto el agua, es tu agua.




viernes, 21 de octubre de 2016

Un poco más profundo


Le escribo desde un país
de la sombra
mismo día.

¿Acaso no es normal?
una vez pescado, un pico
un instante hunde.

La muerte, han atravesado
la unión del yo y de la mujer
hemos escuchado, ha paralizado.

No hemos podido
ninguna voz para apoyarse
el acontecimiento, la noche.

¿Pero qué puede?
otros se manifiestan
el ardor apuñalado, el impulso decapitado.

El rostro, el rosario
la extensa sombra
el tiempo que hubiera sido tuyo.

Proyecta
remota respuesta, tu cloaca
vuelo del pájaro, soy la flecha.

Mi nombre, soy el viento
arruino
un poco más profundo.


viernes, 14 de octubre de 2016

Niega al alien


Puedes ver a muchos como aliens.
Puedes verte tú, por momentos, como alien.
Lo que importa es que eso no te cause dolor, gravedad, confusión. Sólo debe causarte una sonrisa: una risa clara, silenciosa y ligera.
Eres en ti, no en la confusión con lo alienado. Ves más veloz que el alien. Déjalo atrás. Extermina, cortocircuita. Niega al alien, niega al intruso - en tu interior. Quema la palabra.

jueves, 13 de octubre de 2016

Sacrificio


La más pura esencia
el caminar aéreo
el iris que se disemina
el cerebro que florece
cálidos los brazos de bronce
rojas las arañas.

Vuelven sus ojos
el mestizaje del tigre
y él acepta
la caza
en el dolor nocturno
entrega el fragmento de oro.

Vacío entra en el negro lugar
la risa
late lo sagrado reptante
la máscara
en el brillo atado
la transgresión sangrienta
una oscura paz al fín.



miércoles, 12 de octubre de 2016

Para acabar con todo esto


Es difícil, cuando tienen ojos, sin tener visiones, «ah no pienses», estás enfadado
soy repugnante, es difícil, ojos para mí, oscuridad, adelante, ojos claros, apoyados
hablamos, ¿y cómo está?, con el mismo genio, llenos de Buda, se desvaneció
ante mí, nadie visita, entre la hierba salvaje, un epitafio, nadie visita
su lápida manchada, un jardín, desnuda piel, autoconocedores, y le dije
háblate a ti mismo, el amante, a los ojos, bajo ropas negras, mírame
yo tenía ya su alma, ella tenía, mientras él, mis poemas, con angustia, expirando
sangre, cárcel, rompiendo, aullando, contra las barras, debajo escuchando
atravesando, humano, sus últimas lágrimas, luchando por volver
pálido, principal suicida, en aquel momento, logrando la muerte, era él
un ángel, lengua herida, de amor, volviendo, escondí mis lágrimas, ¿por qué le niego?
¿sobre qué almas?, yo lo mire, los pilotos, los bombarderos, el cielo, inocente
el campanario, en las nubes, las hechizadas voces, flotar sobre esta escena
o tengo que estar loco, aquí, solitario, vacío, pensamientos, construiros, alegría
pero de qué puedo dudar, brillantes ojos, una visión, perder, pregunta y el pequeño mono
bellos cuartetos, con todo su pelo, y después se va, uniformes marrones, estudio del ejército
sus propios caminos, los ojos en blanco, sin duda a alguien, para deleitarla
esta noche en una fábrica, por alguna mano artística, tengo un mensaje, construyó
en su mente, entre los árboles, caminando, pensando, para acabar con todo esto
expresando lo contrario, hablando todos, amantes secretos, e incluso yo
sus risitas, los ojos abiertos, tumbado a la sombra, silencioso, ahora el silencio
fue dolor, se mueve, mentes rotas, amarme a mí mismo, en cuerpos bellísimos
incapaces, por doquier, llenando el espacio, mi dolor, adorable, yo interior
que me amo, me ama, la cara, escuchando, y las ciudades sonriendo.



viernes, 7 de octubre de 2016

O aquí en el olvido


Entonces iremos donde marchan ejércitos, desolados, gran arte, la lluvia, lágrimas
en la sombra, en medio del tráfico, ¿cuántos sábados?, ¿cuántos muchachos?
prestando atención, en una guerra, llevémonos el tiempo, en la tenue luz nos sentaremos
todos los sábados, este poema, antes de morir, consumidos nos estremeceremos.

La sangre así, cieguen nuestros ojos, mi imaginación, iremos montados, a toda velocidad
generaciones que se aproximan, como hermanos delicados, borrachera, salsa roja, un lugar
noche, armonía de piedra, en la antigua plaza, en el interior, voces al otro lado
observando la plaza, y yo solo, sobre la música, voces invisibles, y se rió.

Soñando, un souvenir, de almas, parloteando con mirada ausente, mientras me apoyaba
movimiento, alcé la vista, en la noche azul, y por un momento, allá atrás, el ruido
y se quedará, uno podría, la larga sombra, su individual línea, la cresta, el aire
desapareciendo, así pasé una noche, puedo ver a través de las claras dimensiones.

De la misma noche, antes que yo, artesanos, pero ahora con sus rotas alas, intelecto
hasta agujeros, piedra elemental, disolviéndose, en la desolada noche, en las habitaciones
mi sombrero, mi vela, hundidos bajo la inundación, la lenta muralla, no puede pasar
el río de luces, cayera sólida, en el ópalo del atardecer, el ego grita, no puede, no puedo.

Mortal violación, sólo yo, y si tuviera, encontré la cara escondida, un corazón humano
la Noche, las Almas Perdidas, aquel lugar, una hoja verde, ¿pero a quién?, me despertaron
ir más allá, y un largo viaje, el desperdicio, ¿qué noches?, formas de maquinaria
otra imagen, la lejana similitud, hacia el cielo, y llamándome, porque añoraba.

Esperando, las calaveras huecas, tanta vida, esta ciudad, o aquí en el olvido, placer
un momento de ternura, junto a la cerradura, la mano en la cadera, y sonríen, y entran
en busca de un momento, exhausto, el desierto, la nación más allá, bombas, y el silencio roto
insinuó, prisiones y visiones, no ocultéis, gestos íntimos, y me alzo, y los ojos.

martes, 4 de octubre de 2016

domingo, 2 de octubre de 2016

El mismo timbre


Buscan en él apoyo, entre los objetos, solamente los detalles, pero atención, muchas cosas
eso mejor no saberlo, aunque quisiera, y sin linterna, cierta gente huyendo
llevan en la espalda, espejos, un no, no hacia allá, el puente falta sobre un río
más abajo, la visibilidad será escasa, tormentas por la noche, entra al bosque.

En el silencio, y en los rincones, en la grieta, por la orilla pasó volando, porque ninguno
alterado ritmo, a la pregunta, Darwin, verdad o no, intrigantes desterrados falsificadores
soberbias humilladas, algo de eso respondió, mi esposa, el gato, un pájaro volador
se cruzaron sin gestos, no hay, ella desapareció, ni siquiera segura, aquello fue triste.

Un poeta, un poema casual, le tiembla la voz, sobre el niño, sobre una mujer, quisiera omitir
aquel gesto, el ojo del microscopio, escuchan, y él no estaba, y callaron, en la terraza
yo daba vueltas, un vagabundo, alguien me arrancó, y me disparó, no es difícil
«soy adicta», sin vacaciones, ningún premio, fanáticos, pero no soy, y no soy yo.

Pero reconozco, puedo estar, no entiendo, no tengo, o para ser, «lo sé»
aparentemente el clima, y muchos seres, mover, cambiar, para los recuerdos, justo comienza
no hay poesía, no hay filosofía, nada que pueda, si pudieran sorprenderse, para cruzarse
pero sin regreso, una vista, sintiendo, a tientas, por atajos, de un lugar a otro, pero con luz.

En otra parte, porque otro, mas no eres tú, ella va tras de ti, y este laberinto, huida
el mundo podría, de forma distinta, de reglas desconocidas, y se hará, y callamos
había aparecido, recuerdo muy bien, algo entre nosotros, tuvo su efecto, le falta aliento
y sin embargo, para siempre, a veces nada más, cuándo se irá de nuevo.

Faltó poco, quizá habría reconocido, se habría lanzado, ya nunca sabré, todavía no saben
alguien llora, al fondo, golpes en la puerta, mirara al cielo, podría ver, el mismo timbre
en las alturas, y en este mundo, miró apresurada, se diría que es inmutable
se puede confiar, y las nubes, y después, si quiere, esas cosas tan extrañas.

Idiota


Dice la frase: Dos maneras de ser feliz. Hacerse el idiota o serlo.
Hacérmelo no me lo hago, aunque pueda parecerlo. ¿Y serlo? Puede que lo sea, sí. En todo caso, ya es tarde para rehacer todos los errores que cometí.
No fueron por idiotez, aunque tú pienses que sí. Fueron por algo que nunca conocerás.
Ahora ya sólo queda mantener el equilibrio: esa brisa; mantenerse en pie: esa canción.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Y no decir nosotros


Terrenales instantes, alcanza la vista, soy, de debajo, hasta que yo tampoco
se lleva, no me quejo, criado, clavado, se aproxima, hierba, para otros brilla
¿y si despertara?, no en la tribu, buenos momentos, lo que habría significado ser alguien
con la descripción, es propio, sin la carga, en un segundo, frente a las nubes.

No necesitan, desfilan, sobre toda tu vida, te sentaste en tu oscuro cerezo
sueño porque oigo un muerto, distinto se ha vuelto, junto sus raíces, sueño inútil
me duermo y me despierto, lo destruyo, ninguna no-existencia, no cabe, creo
la relación no va mal, y lo que os pasa, y vosotras, tengo nombres, ninguno para mí.

Hacemos, se intercambian, lo aclararé, preguntadme, saber cosas, no sabemos
proyectamos sombras, cada una a su manera, qué es eso de ver, si además se es alguien
un monólogo, musgo, bosque, está aplazado por oscuros motivos, ¿para qué necesita?
sin vistas, cojeante, con una espina, desgarrada belleza, silencio terrenal, residuos.

En las alturas, hay que ayudarlas, muy interesante, cuando se agiten, esta prueba
que mire, y se hará, y callamos, yo pensé: «la mano instintivamente», por ahora, acaban
saludo a la bella, días de lluvia, una sonrisa, no vengas, evitaba sobretodo a los otros
luego, más allá, en dirección a las nubes, se cierra en un grito, no pueden, aun si lo quisieran.

¿Cómo mover o recorrer?, ¿cuando llenar?, de mil conversaciones escapa sigilosamente
el rumor, la alegría, no son para ella, aunque no mire nadie, se irá de nuevo, buscan
solamente los detalles, la sombra como testigo, el milagro, el día, ¿quién es la estatua?
¿y por qué?, no sé, siempre, venga, vámonos, siempre ha estado así, o quizá.

Porque no pueden, las que viven, las que de la vida, las mortales, en cierto país, un no
extrañamente un río, ciertos disparos, alrededor, algo ocurrirá, fotografía, todos siguen
con un rostro, y con la sangre, siguen ahí, describir ese vuelo, y no decir nosotros
sólo la lengua, mientras no se sepa, sobre otras hierbas, sobre otros árboles, sobre otros.


sábado, 24 de septiembre de 2016

Apunté, borré, me arrojaron


Y usarás, sin tener, habla, borrarás, ¿y qué dice? y en la pared
escribirás, ascetismo, así, sobre el hombro, adelanta, cuando me hirió
es para ella, contra los que, sólo se deja fotografiar cuando dice que sí
siempre me he negado, tú, sin embargo, objetiva.

Hiriera mi cuerpo, quien quiera, para derrocar, tal vez cante, bajo la nieve
y no debiéramos, el hambre, la culpa, nos dan de comer, nos revuelve
y no debiéramos, las muñecas, y canta, las muñecas, tiritan, el tiempo pasa
hasta el sueño, sólo por ser hueca, tiemble, y gire, porque todo, no sufra, ni amor.

Quédate, no puedes, usas, finges, doblar la rodilla, ni tampoco, un retrato
buscando retratos, y me di cuenta, para entrar, necesitaba, tenía bastante, abrí
con las manos, si queremos, frío, con mi ceniza, de noche, nos agarraremos
interrogado, ¿y fuiste culpable?, me gustan, a menudo paso, pregunta, ¿más preguntas?

¿Te sientes mejor?, y esperar, no quiero, no quiero usar, y aplazan, fue depositado
y los pliegues, desprecian, y no sabemos, ellos perduran, y pronto, casi siempre, coinciden aún
no es sólo preguntar, tenme, el agotamiento, ¿debería apagarme?, no me gustan
en la oscuridad, ser una misma carne, crees, deshacer, dar las gracias, domínate.

Lárgate, nuestro odio, tú, es decir, la máquina, y otras armas, la guerra
ya que los niños, no nos ha hecho avanzar, cuando en verano se agita, y la mirada refleja
y un enemigo, cuando en las conversaciones, cuando al nadar, flota en el aire la gente asustada
un miedo se alza, y contradice, él necesita, inútilmente.

Una casa vacía, y la certeza, mañana, mi aliento, las estrellas, es esto, transacciones
o en la habitación, hoy, el avergonzado, la película, no vayas, a quién, a buscar
que el miedo, no tengas miedo, a buscar árboles, espera, no escribas cartas
se está bien aquí, y a veces, el amor, intiman: apunté, borré, me arrojaron.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Con todas las estrellas


Surrealista, el rostro, entre el cielo y la vida, está bien, la vida, la cabeza
el mundo, el mundo, que asciende, se acumulan los sueños, la vida pasa
en la calle, en la ventana, el mundo físico, el vacío, la mujer sexuada, sólo una ventana
somete, el que mira, una arborescencia color de sangre derramaba, habían quedado
frente a las columnas, tenía el color, círculos de senos, pero el aire.

Mi frente, y el aire, chorros de aire, el sexo de lo bajo, ya no se tocará esa carne
ya no logrará abandonar, ya no pasará, rutas, concebir, constituye mi muerte
carne incompleta, mi pensamiento, ha fracasado, me destruyo a mí mismo, que salgan gusanos
retornan a la vida, sus flores, carne dura, fronteras de su vacío, su muerte
su devenir, se devora, se pierde, toda esa carne, ausencias.

La enfermedad, la salud, quiero decir, no hay enfermo, enferma mi vida, no pido más
estados de privación, mi ser es bello, mucho más, me dará, esta desintegración
es necesario, cuando tu sufrir, cuyo nombre es, a quien corresponde y no a médicos
un mundo postrado, soy una amapola, el puente, la ciudad, con sus arterias
los maravillosos frutos, un seno, las parejas, muy lejos.

Mi opinión, experiencias sistemáticas, barco propicio, los muslos, es ausencia, ala clavada
la aurora, con lengua, mi mujer, vidrio, ocupada, cerca de él, cuando se trata
horizonte, otros cisnes, está reservada toda eternidad, mis terminaciones nerviosas
antes de partir, me recomiendan, parece, la lectura, no resfriarme, no tiene precio
un mundo insólito, las joyas, criaturas que conducen, más blancas.

Tan bajo, tan leves, que llueva, que es la mía, las ruedas del sueño que se elevan
la ventana, yo estoy, nada de cuerpos, siempre el asesinato, detrás, sin pruebas
para la libertad, con sus hermosas manos, noche, una brecha, se desvanecen sombras
fuego, luz desgarradora, tu ojo, a gran distancia, sobrevivir, con todas las estrellas
en la sombra, el instante, para tu tobillo, tus muñecas, las pulsaciones, se borra, y tu rostro.


lunes, 12 de septiembre de 2016

La luz de la luna


No disfruto la luz de la luna en el cielo.

Veo su luz blanca pero, te digo, los negros sueños consumen mis noches de piedra.

Sus cráteres ya no me invitan al más allá sideral. Muero aquí, aquí.

Su bello rostro refleja la basura de mi horizonte. Detona entonces mi amargura.

No lo miro ya. En mis pesadillas ríe. De mí, te digo.

¿Gravitar sobre ella? El peso del mundo me aplasta.

Sólo pensarlo me hace sonreír de pena y desprecio.

Y guárdate tu risa, no es tuya, sólo es el reflejo de la luna. La luna blanca y fría.



Tu fin


Tratamiento cercano al autodesprecio.

Observación detenida de la insatisfacción.

Cumbres abismales. El acantilado.

El ático. El asfalto.

Líneas blancas del asfalto me muestran al otro artificial, la marioneta que soy yo. Tú.

Humo, vapor.

No prende. No aprender. Puertas cerradas.



Un pájaro blanco al viento. Siempre el francotirador mocoso le apunta. Basta.

No desesperes. Ven a mi coche.

En la noche vacía vuelan vanas incomprensiones que raptarán el aliento de las estrellas. Te amordazarán.

Ella te atará a una silla. Pacto de sangre, al fin. Tu fin.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Cielo en la pared (a mi madre)


Yo era un niño aún, mi madre había muerto años atrás. Yo apenas la recordaba, su realidad. Su ausencia, sí; su ausencia estaba muy presente en mí, en mi vida, en mi personalidad futura.
Apenas la recordaba: ¿la había borrado, eliminado de dolor, de trauma? No lo sé. Seguramente.

Lo que sí recuerdo es que me decían que ella estaba en el Cielo; y también que había sido enterrada.

Y me acuerdo, mirando hacia delante, echado en la cama. Y con una visión penetrante, fija veía a mi madre, en la pared, como aparecida, como creada, presente. Presente y ausente, lejana y cercana, a un tiempo.

La pared de mi habitación era el Cielo de mi madre, mi proyección, como dijo Freud; como los cristianos proyectan su Dios (a veces también en la cruz). En esa pared vi el cielo de mi madre.

Cuán potente es la mente humana, que genera el Deseo a partir de la carencia. Cuán potente fue la mente del niño que necesitó el amor materno, y creó un Cielo para ella, en la Pared.

Y si creé lo mayúsculo fue desde la infinita pequeñez, desde la necesidad. En el fondo no era algo mayúsculo: era el cielo de mi madre, nuestro precioso cielo.



Máscaras


Yo no llevo más máscaras que las que necesita mi alma para desvelarse.


martes, 30 de agosto de 2016

Lentamente me apago


No confié en el total brillo dorado

veloces cometas recorren la noche de mi cerebro

es el nombre de una ruina lenta

lentamente me apago.


viernes, 26 de agosto de 2016

No hay ojos azules


Entorno mi sol descolorido, enmarcando el horizonte, y pronto invadirán
y pronto, en la colina, lejos, dormir, ya ha llegado
se reúnen, una bala, otra dice, sobre estrechas cornisas, al otoño con su piel
tristeza, vuelan, a su paso más pálido me dirijo, ahogarse, deseos, blanquea.

Donde reinan, en el abismo, en este corazón, hundíos, naufragio, yo mismo
en su mirada, arena, herida, el poeta, la maceta y la planta, va a arrancarla
los pies, raíces, llanto, ¿tus ojos?, con el alba, todas las noches mi alma
no hay más primavera, me protege, convicción, punto de vista, las nubes.

No lejos, viento, veo abrirse, la lluvia, su éxodo, el hueco, entro y salgo
comprendo las palabras, un pájaro, peregrinación, composición, su piel atigrada
sus sueños, quisiera, más pálido, suicidio, en vuestras cicatrices
id al mar, las olas y los blancos corceles, el hombre que no sabe, doliente sin llorar.

No tiene, tesoro, vuelve el niño magnífico, ¿de qué pozos?, lágrimas tuyas, símbolo mudo
lágrimas tuyas, la mano, marchitó, tan sólo, el amor os conmueve, melancólicamente
recordando, difuntos, se yerguen, guarecerse, todas las noches trémulas
la escarcha, tu decías: «si aún fuera invierno», no hay ojos azules, rostro encendido.


La escucha


El hombre escuchó atentamente. Pensaba en escribir un relato de lo que oía. El otro seguía hablando. El hombre puso en marcha su grabadora, para no perder las palabras del otro, por quien sentía atracción. Y se puso a escribir su relato: un relato que partía de él mismo en todas direcciones para volver al círculo negro. El relato fue tejido con la propia sangre del escritor, y en sangre fue leído por los asistentes. Tras la lectura, ya en su habitación, cogió su grabadora y escuchó. El otro le había hablado en ópalo, el ópalo quedó grabado. El escritor fue a su relato y cambió la sangre por ópalo, y le pareció mejor así.

sábado, 13 de agosto de 2016

Del cráneo partido


Contamos las vías, las agujas, la luz
de pronto, estaban aquí, yo cambio, tuve que correr, grité
la gente emigra, barcos llevan, la gaviota, construiré
¿el presidente? llamaré, nos están incubando, hay una última vez.

Y las promesas, profetas del interior, la incubadora, discuten por un sueldo bajo
las mercancías, el amor de la reina, un beso, y una última vez
toda la rabia encadenada, todos los lazos, un mordisco, ella dijo
¿y si no? sólo el horizonte, y todavía, sus sueños, en esta cáscara, todavía hablan.

Nuestros garabatos, confiamos aunque hay que temer, ¿qué haremos?
mis hermanos, los búnkeres, no pueden, viento, la invasión
a veces llega, se hunden hasta el final, ahora, lo digo sobre la colina
el crepúsculo, y hundió, no sé, besaron, se avergonzó, la disuasión se acerca.

Abiertamente, y un enemigo, cuando en las conversaciones, cuando al nadar, un miedo
busca entre participantes, y no olvida nada, no oye, y se ríe, quita inútilmente, él necesita
no me separaré, y alejaré, nuestras uñas están sucias, con pensamientos
placeres, cierra de una vez, dentro todo, mi aliento, y ahora desembocan, cuenta otra vez.

Y en todas partes, buscar, rozar, o en la habitación, en un coche, y quema
suena la palabra, cada vez, susurran, prometía amor, no vayas, no te construyas, espera
quedará un día, la violencia, la amenaza como pregunta, esos niños, sigo creyendo, y a veces
volando se acercan, me senté, borré, y así penetré, y sólo entiendo a ella, pedirle.

Nos mostramos, pronto, con mejores fotografías, lo que puede, la impotencia
lo que sea, la cólera, pronto, y contra, del Silencio se trata, hablo de la espada, el rearme
ellos reprochan, pero ella, al día siguiente, en los detalles, lo que queda, entonces la piedra
haz algo, escribe un poema, conozco una receta, se tritura impotente, y del cráneo partido.


sábado, 6 de agosto de 2016

Sobre el hueso



La dicha nunca es perfecta.


Hoy en día la carestía económica, esa crisis global que amenaza con perpetuarse, genera problemas entre la gente. Nervios, ansiedad... algunos se quedan sin techo, los hermanos se engañan por un plato de lentejas sintético... nervios; nervios y bajeza afloran. Disimuladamente, pero se van dejando ver. Y queman como metal a fuego, a las gentes.

Rompe lazos, genera relaciones sucedáneas, mundos sucedáneos. Llega entonces la ceguera. Las envidias, que etimológicamente quiere decir «ver mal». Y los nervios, la inseguridad, como una espada de Damocles sobre la propia cabeza.

Se corre el peligro de perder el poder de autogobierno, de regirse a sí mismo autónomamente, con cierto grado de soberanía. Se pierde el control. En el caos se canta al descontrol, pero en la vida se requiere de cierto control para gobernar el propio barco. Negarlo es una burda máscara que no se sostiene: papel mojado, esto es, texto disolviéndose en papel mojado.

Que los gobiernos nos quieren así, que se está creando un mundo de nervios basado en la propia inseguridad con el fin de que finalmente ya sólo clamemos por el hueso que nos lancen es casi evidente, pienso.

Que ya hoy tenemos nuestro hueso adjudicado, que lo que tenemos es un hueso del que no queremos distanciarnos. Porque aún sería peor: yo sin mi hueso. Yo sin mi techo, como el hermano al que dejaron los otros hermanos al margen: porque había que elegir. Y entre «tú» y «yo» se elige «yo» : no siempre, pero cuando la decisión es importante, que es a lo que me refiero, entonces sí. Por un hueso hacemos y deshacemos, por un hueso nos lanzamos al cuello del prójimo: no hay prójimo, claro.

Y cada vez nos tendrán más atados, y ya se empiezan a ver movimientos casi antropófagos. De hecho, soy muy pudoroso al escribir «casi».

La gente se queda contenta ya con su nihilismo, con su negación de todo. Aparente, por supuesto, sucedánea: una mera pantomima, pues el nihilismo en sí conlleva el propio caos y por ende la propia autodestrucción. Y por ahí, ese autoproclamado nihilista, no querría pasar. Eso no. Quiere ser nihilista con su hueso, y no quemado en su hoguera. Adquirimos entonces como lo más íntimo una mera fachada; la fachada que nos permite actuar irresponsablemente. Hasta que nos llamen a nuestro propio proceso, hasta que nos quiten el hueso y nos nieguen.

Ya no serás nihilista entonces: serás nada.

A ti ya no te llegará, piensas. Quizás: piensa ahora en tus hijos, tus retoños nihilistas. A ellos sí, da la impresión.

Se da la circunstancia de que el Partido Nihilista tiene mayoría y se lleva un hueso grande como premio: pero es fachada, el nihilista tanto como el hueso, y su partido. Es un partido que no puede gobernar, porque es gregario: entrega a gusto la responsabilidad a cambio del hueso.

Y es ley de vida que el que no se gobierna deberá ser gobernado por otro: y es así como nos están fabricando, es así como nos están generando: esto es lo que están generando y generarán en los que vendrán, más perfeccionados aún en la programación de fábrica. La élite/cerebro hace este mundo, lo ata, lo genera, lo dirige. No es la voz del nihilista exacerbado el que lo cambiará. No son esas las voces del cambio. Son fachadas: perros con su hueso en el horizonte. Olisqueándolo, ansiándolo en sus noches; y exhibiéndolo grotescamente a la luz cuando se les otorga, cual tesoro.

Sólo un error en el cerebro puede variar el porvenir del planeta. Digo error, digo una falla. Lo más probable es que ese error en las élites, si se da, se lleve por delante la especie humana y seguramente la vida en el planeta, pero al menos con ello se habrá llevado al nihilista con su hueso, si es consuelo.


lunes, 1 de agosto de 2016

Lentamente la derrota



Esperanza, apenas si alguna vez, la víctima, intervenir, umbral del éxtasis
soportar el corazón, mientras late, imperturbable, sombra que va
la ciudad tiene cadenas, cien miradas negras, donde penetran, retrospectiva
uno rechaza, una remota respuesta, inmóviles, lento, uno.

Cráneo, y todo flota, se atreve, tu semejante, doy a luz, tu cloaca
¿quién es débil?, mira, mi nombre, arruino, mis perros devoran, es entonces
pasar la noche, unas voces, mientras, hablarán, para nada, avanzando
escapadas de prisiones, una línea, para volver, que liberan restos.

Bien trazados, de ninguna lengua, dimensión, ¡felicidad!, llegada, ya no hay más
otra vida más bien errante, no habrá otro, momentos, música, travesías
rumores, sin que hablen, firmeza, el viento, veo a los hombres partir
sin actuar, volver, cascada, islotes, aparte, los alrededores, sobrios.

¿Qué eres? definitivamente, y sin embargo, mostrándose, ni amada, donde pasa
nada debe escapar, ojos fijos, desintegración universal, se acerca
arrojaste silencio que vibra, rompiste las cuerdas, su felicidad, su alma
un tren iba a consumirla, contemplaba el espejo, su cabellera, la serpiente.

Las maldiciones, el ruido, un clavo, el pánico, pequeñas vidas, me llevó
barrios, una mano, unas carnes, alfiler en el ojo, también se pueden mover
toda la vida, no es necesario, alguien, sus nervios, alguien habla
ya no grita, o la luna, ya no tiene, era por la tarde, aplastáis en mí.

Hemos perdido, tenemos, hemos cedido, oye, desaparecidos mientras buscamos
es la voz, las olas, sabemos, estas son las palabras, no querían verme, ¿nunca?
una mujer, para llorar, poder comer, ¡silencio!, no vamos, me acerco
pasé mucho frío, se lo digo, el cerebro, una llaga, y les juzga, lentamente la derrota.


domingo, 24 de julio de 2016

Sin perder el tiempo al margen


No pienses, querida, descalza, estaba yo también, y paseamos, ya iba oscureciendo
les digo: no hay plato más sabroso, le regalé, los pájaros cantaban, escucharé
pido, haré que crezca, me hundiré, jamás me olvidará, en profundo sueño, jamás
en lo hondo fijarse, y oír, la ciudad, expresar quisiera, verídico relato, tú surges.

No me importa el amor, en cada año desaparecido, conservará la primera golondrina
bloqueo, la escucharás, las lágrimas, nuestra riqueza, la lluvia, y la hierba crecía
como si alguien, y otras veces, y todo, crecer, no derramo, no intento, y el corazón
yo me hundía sin fondo, estoy, se alimenta el silencio y el río, todo se jugaba.

Se acercaron, no es verdad, la Patria, se apagaron, y el fuego, nosotros las dejamos
de todo cuanto es para vosotros, hayáis llegado hasta el límite, no halla ya límite
en esa dicha, sin duda, lo entregamos todo, y ninguno tiene deudas lejos de nuestra tierra
y alegraos, en memoria, murió por ella, sus manos, creyendo no alcanzarla.

La separación definitiva, imágenes doradas, quietud con sus brumas, como si ojos
a un grito y en cada murmullo, todos los senderos, un caballo, un bastón, el juicio
¡no se puede olvidar! las montañas y los cauces, se quema, y los nidos caen
se encorva, vivir, el hombre, y la canción, discurre mas no lo siento.

Entregados, decíamos, en lejano extremo, en el peligro marchábamos
íbamos dejando hasta los huesos, amada, sin un grito, aquí supimos, nada cede
sufrimientos y dolor, si el futuro, caeríamos en batalla por primera vez
mientras ellos, su tristeza, un poder, esos hombres en su nombre.

Comencé enfermo, yo no iré, vendad mi cabeza, el aliento, son las nubes por mis rutas
un camino, la Vía Láctea, sin temblar, al encuentro, sin perder el tiempo al margen
poco le importa, pero hasta eso, así la nación debe venerar, el sol se detendría
el respeto, miradas, un hombre capte un verso, le arrebataron el fuego.


sábado, 23 de julio de 2016

Escrito inacabado


Recuerdo cuando hice mi primera novia, en 1993. Era coruñesa: vivía a 1018 kms. de mí. Yo tenía 19 años. Era su segundo novio, ella tenía 23. Un amigo me diría que el amor a distancia no podía funcionar. Así fue. Duró nueve meses la relación.

Luego no hice un amor con el que no «vivir a distancia». No tuve hijos bajo el mismo techo con ninguna mujer. No me casé. Los hijos ciertamente ligan al hombre y la mujer. Cogen cuatro paredes, un techo... y se meten a vivir ahí. Hace muchos siglos que ha sido así, los cavernícolas no debían hacer algo muy distinto. La institución de la familia es, como es sabido, milenaria.

La vida pasa volando. La vida nos pasa, me pasa. Ese joven y esa joven que se casaron y que se sometieron al ritmo de la familia que habían fundado, a sus pequeños, fueron experimentando lo que es ser padre, madre, yerno, nuera, cuñado, cuñada... Vivirían familiarmente, cuando no estuvieran en el trabajo que vivirían laboralmente.

Muchos de nosotros vivimos rebeldemente nuestra juventud. Eso, personalmente, pienso que puede llevar a dudar de la familia como institución apta, adecuada. Creo que algo en mí ha dudado, o más allá, siempre, y seguramente por eso no he fundado ninguna. Oportunidades las he tenido, no muchas, pero las he tenido.

Ahora me daría miedo traer hijos al mundo. Demasiados «peros» le pondría a esa acción. Pero dejemos este asunto aparte.

Muchos de los miembros de la nueva familia que se había formado, pasado los años... se cansan. Juzgan la aventura en la que se embarcaron, unos voluntariamente (los padres) y otros (los hijos) no tanto, y piensan que se han metido en un tinglado que no les satisface plenamente. Es más: muchas veces piensan que vienen pensando, o al menos intuyendo, esto mismo desde ya las primeras fases de formación del núcleo.

Estoy empezando a aborrecer este escrito, así que si lo deseas continúalo tú mismo, consulta a la almohada.


martes, 19 de julio de 2016

Vuelan


Ella durmió con todos, que amor no se llama amor, besaré sus rodillas
polvo inerte, cuando una moza pase, no me importan, besaré.

Triunfando del hedor, ni desengaños sobre los hombros, viene levemente
que le amarga el encuentro, nos miramos bajo el frío, imagen de los años alzas.

Acaricias, al malvado castigas, vuelan las aves, marchando con el fusil
no he pensado en ti, cumplir tu voluntad, «ni congelarse», si me lo ordenas.

De nuevo mis esperanzas, hacia los países las aves, no quiero volar, yo me quedaré
ebrio de dolor, los enemigos mataron, recibe al héroe, prepara la mesa, pero nadie.

No me censures, como vengo, una lágrima mientras relucía, en alta voz
y el viento, y las olas, y te pedí, versos, versos, sin inquietud, sin rumbo.

Porque la vida, como palabras, vais, os apartáis, en el corazón, la sangre, le clavan
en su tumba, sin vida, se oye, late inmortal, el verano huyó de mi país.

Para ver si estás mejor, música, una bella mujer, yo pude querer, gritan
vacío, tan sólo frío cristal, y vuelan en las calles, se agrupan, tren nocturno.

Contigo lo compartiré, vuelves de tu lejano mundo, tan helada, a mí, estrella
pienso sobre ti, ¿qué hago de este siglo?, en el cerebro vuelan, los caminos trazados.

Tú en ella, por ella, por errores de aquéllos, calor animal, somos inseparables
pensamientos vivos o muertos, como te conocí lo canté, lo principal, diez vidas, tuyo soy.


jueves, 14 de julio de 2016

Señor activista (carta)


Activista. Qué orgullo y dignidad para usted. El que pasa a la acción. El que toma medidas. El que tiene la voz y la ejerce. Qué orgullo de soberanía la suya, la voz de la resistencia, la voz del cambio. Ustedes nos llevarán a un mundo mejor. Felices las generaciones por venir. Estoy contento, mucho, de que aún queden hombres valientes, con agallas, iniciativa: emprendedores. Usted ve este esclavismo civilizado, las subyugantes cadenas del mundo actual. Usted y gente como usted brillan: a buen seguro responderán con su acción al programa generador de miseria generalizada puesto en marcha por las élites transnacionales. Su voz y su hacha responderán, liberando al pueblo oprimido, señor activista. Confío plenamente en su capacidad de acción, canalizadora de la voz de un pueblo esperando su liberación, esperando su acción resuelta y valiente, sin trazas de miedo y eficaz. Me atrevo, permítamelo por favor, a darle las gracias a usted por adelantado, por resistir, por todo el bien que desplegará, por elevar la voz de un pueblo, aún muda, amordazada: mi voz. Sí: le doy ya, con todo mi amor y devoción, las gracias por imponer la voz del pueblo, de la humanidad consciente: usted, ustedes que nos liberarán al mundo y a mí de la mordaza, y de la venda en los ojos también. Ya nos están liberando. Lo noto. Gracias por mantener en mí la ilusión viva, por ser la voz y el grito de esa ilusión, inviolable, cada vez más.


miércoles, 13 de julio de 2016

Tal es la dicha


Por la puerta desde el amanecer, en la atalaya, como una fiera desconocida
cumplían órdenes, una hilera de camiones, un obrero, nadie sabía que en un día tan corriente
la blanca nieve, un cartel, no comprende lo que eso significa, un grito
una dama se queda tumbada, y la cruz encima, se acerca, se cae.

Dadle el alegre poder en el local, la tarde cayendo, los cuatro ojos, hay luces, un cigarrillo
frío hace, dinero, sin cruz, en qué mi querida, la palidez en los hombros desnudos, y alrededor
más fuerte está el enemigo, así se fueron, dulce vida desgarrada, su cara bromea
ella la cabeza hacia atrás, todavía en tu cuello, sobresalto, ¿te acuerdas?

Ahora paseas, volando, ¡alto!, no te borres, está el enemigo cerca de nuevo
¿por qué? por aquel lunar, es que tú, la perdí, yo he matado, junto a su hombro
eres una mujer, dejarla ver y dominarte, será un alivio, ¡alto! a qué conduce, en un cruce
el perro hambriento y el viejo mundo está detrás, míralo bien, no tienes sangre por amor.

Contra enemigos, donde la nieve, no se puede, les cubre, sus pasos, no nos sigas
voy a hacerte, voy a deshacerte, no quiere dejarnos, responde pronto, entre las sombras
comenzamos, sólo la tormenta, con paso seguro, a través del humo, de la estrella
por aquélla juramos tumbas, sabemos bien que esto ocurre, ni ya lloramos, alta palabra.

Te llevaremos a entregarte, de todo cautiverio libre, brillan el marinero y las pupilas
mira desde lejos, la posibilidad de llamar, quiero ir allá, donde las estatuas más bellas
por las rejas, bajo el agua, en el azul silencio, aún me parece, allá es
su huella, esa risa, te lo digo yo, no toques la espalda, sombras golpeando en el hielo.

Vuelan a lo lejos, hora es que mi corazón, labios encarnados, hierve su pasión, temblando
en la nieve yacen, ¿qué es esa canción?, miran los palacios, terminó el encuentro
calor y frío, no es el hombre, mis versos, las estaciones del año, tomar parte
para nosotros, vías lácteas, cambiando, la profundidad nos traerán, tal es la dicha.


sábado, 9 de julio de 2016

El atentado


La mirada juguetona, un enemigo camuflado, para controlarlos, nuevos artefactos
se alza un miedo en todos y sillones vacíos, no oye mucho y se ríe, contradice
músculos y surgen ángeles, sus hijas, se hace el muerto, acumula residuos, no me separaré
alejaré con pensamientos fácilmente, eso vegeta, fácilmente, cierra de una vez la puerta.

Placeres, chimeneas, mi aliento, las estrellas, rozar transacciones, quema su programa
suena la palabra, la película, no vayas, quién espera, vienen hacia mí, ahora
me senté, borré, llené, ¿los acomodadores?, nos imaginamos con mejores fotografías
pero, según leemos, redactar, la impotencia, pronunciarnos, usar como vehículo su malestar.

Los autores que aprenden, aparecen en público, sobre el precio todo está permitido, sin poder
ello provoca el puño, clavad clavos, haz algo, bella está en contra
rabia, lo he escrito, en agua hirviendo, en una cacerola, tiende a comunicarse un hueco
se tritura, suspendemos, sin voz, el atentado porque todavía ella, sólo ella.


martes, 5 de julio de 2016

Los cerezos borrarás


Esperamos, permanecer invisibles, el sótano se ha perdido
comprobamos todavía, es seguro, será muy duro, bajaremos a las aguas para contemplar
la otra moneda, siéntate, tus notas, sea pájaro o zumbido de fines de semana
luego paciencia, sólo entonces el polvo, al mediodía en sus vacaciones tropezó; telón.

Inventó deprisa, la seda, que entiendas ese aplauso, en la protesta golpeó
vino el invierno, lo confesaba todo, llave era, sobre una piedra
al zoo, se alimenta lentamente, el martes, pero era sábado, podían hablar
de aquél que hubiera podido esperar, gris, plaga, llenaron las cárceles.

Preocupados nuestros hijos, reinaba allí, no soñábamos, yacíamos
la muerte nos ha despertado, disfrazada pregunta a su conciencia, ahora huimos
todas las tumbas, mujeres en un teléfono, escuchan en aquel tiempo sin soñar
¿quién ríe? ¿quién juega si muere? tiene su guarida clavándose pero la araña.

Caza moscas de pronto, tuve que correr porque los niños qué tristes, en otro lugar
hacen propaganda, son ésos, emigra, qué tristes, a ambos lados y a sus dueños
son esos cambios sin quedarse ciego, si la gaviota, llamaré a su interior obsceno
una idea suponemos, y escribimos, ¿cuándo romperemos sobre el periodo?

Por aburrimiento tenemos pollitos, el día entero, hablan, ¿nos incubarán?
un agujero, nuestro horizonte, también alguien fuera, viento, la invasión
el aire que no pueden, lo digo siempre, para la nostalgia, de gran talento, para besar
sobre la colina cabalgando, te vestirás con el periódico, habla, los cerezos borrarás.

Mal lavados, el cuadro y en la pared escribirás, adelanta, me hirió, es para ella
me golpeo siempre, tú sin embargo abre la boca, son siempre olvidados
los cristales, la culpa, el tiempo, hasta muy tarde, ni amor que no sufra, quédate
vete, no puedes evitar, finges escuchar, ni tampoco un retrato quiero ya.


domingo, 3 de julio de 2016

Esta isla


He debido de rozarla, la flor, bebían sangre, pasaron
chillaban, sin nombre, sólo la tierra, una puta solitaria
lamía los muslos, destrozados los ojos, y en espera
pero ella yacía, el cráneo abierto, yo vi yacer allí, en ninguna parte.

Se ignoran, siempre grita algo, los gemidos, dos ojos
desolación, sufrimientos, este pequeño pedazo de carne pasará
la incisión, más profundo, doctor, ni el diablo
silencio, ofrece Dios del cielo, todo deforme, apriete el hierro.

Tuviste suerte, en esta fila, en esta otra, esta mujer sangra
un niño, se les dice, toca sin temor, es poca la comida
humor, llama, la hermosa cena, dos ojos para Chopin, para la chusma
un cuerpo, pasitos cortos, lo siguiente, los principios de la mente.

Lentamente a la nada, ¿qué incuba?, una vez más, hace mucho vigila
de la noche fragmentos, coágulos, cicatrices, se perdieron en su silencio
luz repentina, perturbado por tus ojos, tu suave réplica, por explicar y oculta
el sonido, congelando, en la ventana espejada, gris terciopelo, un artificio miserable.

Temerosa sombra, misterio, escribir, lento tren, hablar al corazón
este amigo ofrece el gran regalo, la muerte, puedo perdonar
las palabras sufren en el altar, llámame: huesos, oro, llegada
sólo unos pocos miraron, no hay tiempo, las voces del suplicio, cree.

Para ignorar la guerra, no eres más inocente, los esclavos, teme a su miedo, debo abandonar
teme abandonar esta isla, seca y amarga, ama el vacío cuando termina, y el frío
con el movimiento cansado, carne para permitir respirar, las selvas que despiertan
la tristeza, vosotros mismos, y ahora lo derrochamos, su mundo era loco.



jueves, 23 de junio de 2016

¿Aprender de todo el mundo?


Hay una frase hecha que dice que de todas las personas puedes aprender algo, tienen algo que enseñarte. Me cuesta creer esa frase. Verdaderamente, aunque suene mal, a veces rechazo a las personas con un primer contacto. Me causan rechazo.
Dado el caso, con una de estas personas, creo que sería incapaz de aprender nada de ella, aunque realmente tuviera algo que enseñarme. Hay gente de la que sólo veo cómo me gustaría distanciarme de cómo la veo, alejarme. En todo caso, lo que aprendería de ellas es a confirmar mi rechazo por una cualidad de ser. O lo que es lo mismo, mejor dicho, no aprendería nada.
Y creo que en esos casos el rechazo es muchas veces, si no siempre, recíproco.


miércoles, 22 de junio de 2016

Se pierden los trenes


He aquí la totalidad, cabeza de madera, obra simbólica de la tempestad
proverbios han vuelto, dioses en sus conchas, terror en las patrias de terciopelo
el hombre destructor, los personajes corrían, la inmovilidad, había estado enfermo
deprimentes opiniones favorables, terreno absoluto, esos objetos, la multitud degradante.

A pesar de todo no arreglaba nada, hay tristeza y los habitantes, un cielo inmóvil
el viento canta, niñez brillante, historia enjaulada
ahí está, solamente por la tarde florecen, todos los ruidos extienden el brazo
singular el silencio, no espero a nadie: pero ese grito.

Hacia la noche ojos, la guillotina, qué se ve, la ciudad avanza a cara o cruz
pensando ha dejado su cadáver, sale del cuarto, por todos los rincones
busca en vano por las orillas, hace tanto tiempo la plegaria, la lluvia
los puentes y las cascadas, mi geometría todo el año, en la periferia.

No hay nadie sobre el muro, manos iluminan la inalcanzable distancia
roza la cuerda, canciones de cuna, viento, cuántos despojos
mágico andar, sucio olvido es el cuerpo, y sin embargo nuestros sueños
él prepara la interrupción, la lógica, la edad, todos los cerebros.

En otoño, ceniza, los ojos azules, muerto el alfabeto no fue más
un grito, en alegría, ha olvidado, batallas sin fin
todo su negro llama, mi venganza, un cartero, la horca
no hay laberinto, todas las alas, todas las llaves del vacío.

La tristeza por diluirse, en rejas el hombre, para pulverizar las perspectivas, allá lejos
sobre ti la noche, el amor oculto, rompen los besos, los desafíos y el reflujo
el gran cielo, la gran noche, se pierden los trenes, ese gran corazón en exilio
el decorado, el teatro, el drama que muere, o se aparta, tu sangre por la espiral.


sábado, 18 de junio de 2016

Se oprime mi corazón


Castigadas sus piernas, agua cansada, hasta el desastre, rompe el azar
la nomenclatura y la carne, la velocidad, sus manos
conserva sus lágrimas, con el murmullo la piedra, anocheceres sin dialecto
ojo mío, crujiendo el corazón al paisaje, las montañas, el preludio sangrante.

Dadme la barrera ideal, florecerá un fuego de mi cuerpo, se instala
no prestes atención, no todas las nubes, no toda lluvia huérfana
los olvidados, los viejos jardines de ojos abiertos, flores, pájaros de sed
te has vuelto de las bestias, en medio del día, crece tu fuerza.

Abandonas el zoo, sería azul, con tu paraíso hacia las nubes, separadas las piernas
miseria, el filo, mi noche: tu querrías, nada brilla, para encontrar tus dolores
ni los ojos de las moscas, tu angustia, qué te diré esta noche
olvidé, muerde su labio, marchas demasiado tarde, y las momias más definitivas en vano.

Desapariciones, degenerados, cerebros, silenciosos enamorados
imperan los magos, temperatura benigna a través, necrópolis y finalmente los paisajes
yo canto un relámpago, tú harás un hombre mejor, si habitamos la poesía
los reflejos, las aguas claras en el interior, sin mezclarse el llanto.

Cerca, por la imagen, en los bordes, fatigado, se inmoviliza
todo el amor se prolonga hasta fundir las tinieblas de un final próximo, estrellas
exportación, la noche, uno nunca sabe, ahora llega el tiempo
tu carne cuando te acaricio, hoy es hoy, y no se atreven en el océano.

Te irás, el oleaje, un invitado más, lámpara apagada, yo duermo, lucho
déjame seguir, no dictamines más, él había seguido hacia cementerios, asistido a bailes
pero precisamente se ha vuelto despiadado como una mano se levanta del sol por todas partes
tus miradas surgen, tempestades en fuga, se oprime mi corazón: y muera aquél al que aspiro.


jueves, 16 de junio de 2016

Un resplandor



Más mísero, tan sólo una palabra, un silencio, las hojas muertas
frío, la sombra del alma, los sonidos, nada más
congelados, a través del día, yo no soy: dio un grito extranjero
nosotros a toda prueba: ni lógica, huracanes con nostalgia.

Al azar suspiran, uno se aleja, se aproxima, se arranca
dónde: aquí dejé nada, ha extraviado la noche
no hay límites en el momento estrangulado, si uno piensa las llamas
mastico este desierto: amo y no puedo soportar tus ojos.

Desorbitados: que me arranquen, donde se marchita, en los espejos
yo te amo, es probable, guiándose ese hombre, llega el otoño
mirad: nada podréis probar, se balancea la amargura, me impide morder
la existencia, gentes, una bestia: la palidez que soy no puedo soportar.

Nunca notaste que ahí justamente te perteneceré, el aire de las alas
desde una jaula brota su segunda naturaleza, cierran los ojos
prados azules, espacios del león, ojos fieles, la carne, los zapatos, las piedras
recomenzar esta mañana, la luz me encuentro, me despierto, es de día en el aire.

Una lágrima: separaste las mariposas, alas radiantes, una estrella
sus besos, su luz, su dulzura, la ciudad arde, los caballos fugaces
el cielo: «venid a devolverlo, psiquiatras», máximo perdón, la cabeza al galope
en llanto extiende los descubrimientos, una desolación soberana, un resplandor.

Respira, contempla los cuerpos, vacía la vida, el mundo alrededor, el Verbo
formas en los cráneos, en la ventana, me destruyo, fronteras de toda realidad
cambio de rumbo, se eleva gris, danzará a causa del deseo, hasta el suicidio
él decía: «quizás la viajera, su fuga, sólo una lluvia», desemboca muy lejos.



sábado, 11 de junio de 2016

Por ocultos caminos


En invierno, vehemente deseo, huésped fascinado
donde falleció la agonía, alimentar al cuervo relampagueante, abandonó
oscuridad, nos trajo inútil su gloria y poderío, del bosque las coronas
ha traicionado una forma, viviente criatura, viejo espantapájaros.

Creería al hijo, imaginó un azul, rompen corazones que simbolizan los cielos
autoengendrada danza, medio muerta la poderosa época en el escarnio
lo canto, torres del pensamiento, el invencible laberinto elegido
un instante, su propio deseo y la abstracción del odio, la luna, la cima.

Alcanza seda, una bolsa vacía, todo cuanto devoras: se alejan
el ave muriendo en trance rasgado, apasionado, el rocío en la hierba
suspirando se hunde, se descarga de su peso, arriba el viento ríe
sus miembros desde la caverna destellan intentando conocer, cegado se expresó.

Dormidos los nombres terribles, sabuesos obedecieron, deseos o un amanecer
ecos idealizados le preguntan, él rechaza al emperador, confusión repentina
graves las gentes, esta solución en abismo, los crueles aviones: lee esto
acércate, atiendes, pierdes: la sensualidad, el equilibrio totalmente inventado.

No esperes, cuando despierten aquellas manos, cuando los labios perfectos
embriaguez rigurosa: no le importó el país desde la ventana, otra vez los ojos pálidos
unos cuantos pasos, su carne, el gozo desnudo, permanecer
esto pensaba, debe haber un rincón, nadie, no nos importaba.

Ocurrió, ahora ha ganado la vida, en qué lecho escribirá versos
no siendo soldado, el mejor guía, caminó sin rumbo, apagada la luz y las respuestas
muchas tumbas: «que hablen», es sólo alma ya por ocultos caminos
sentimiento dulce, sabes tú, figuras mortecinas ensambladas, días gráciles.


jueves, 9 de junio de 2016

La última flor


El sinuoso sendero, lo llamo muerte, ante mí flota
vienen espíritus, la sangre, complejidad, esas imágenes
todavía ruego, pensáis tal peste, tengo otra cosa, de nuevo sus heridas
lo ha cegado, oculto entendía, nos levantaremos entre toda la jauría.

La plenitud, la luna, se han perdido, se pierde la noche
la imaginación sin embargo, avances, te conciernen
los verás, no te entristezcas, mintieron esperanzas
di adiós, durante el reinado, los impulsos lascivos, crisis.

Cuando lo desee, en alto tu ideal, voluptuosos aromas, no apresures el viaje
es mejor la experiencia, la piel recuerda, su encanto
cénit cayendo como la nieve, tiempo de morir, cohetes, un libro
tiene hambre, ¿quién hubiera dicho? el cielo.

Juegos subterráneos, intestinos ramificándose, nada se ha hecho
en mí mismo encuentro los ángeles, hechicero, metamorfosis, brilla al fondo
el polen que conoce la vida, varios idiomas, en la cabeza sus mejores amigos
ha visto la guerra, no somos: dar realidad a lo ilimitado, nuestros errores.

Tened piedad, sanaré, nostalgia
he aquí esa viva llama, toma mi mano, aprieto fríos ojos sobre el corazón
temblorosa risa, como es mi sueño, estaría sentada
mi patria, soy una mujer, soy un niño.

Ninguna blanca puerta está abierta, sollozos, invierno, la última flor
horizonte, no vayas, mi jardín
la vieja nube, la vida, no nos decidimos, una nueva máscara
un extraño, el instante, una isla lejana, el día entero sobre las piedras.


lunes, 6 de junio de 2016

Polémica



En una discusión llevar el razonamiento hasta sus últimas consecuencias y ver que se sostiene el tuyo -tu razonamiento. Ver que esa discusión toca al público, aunque sea como testigo, y ver que se quieren introducir causas morales ajenas a lo referido en el tránsito. Una discusión dialéctica se ha transformado momentáneamente en un juicio de valor contra el vencedor de la polémica.
La gente suele desviarse hacia tal destinación. No se limita a atender al rigor dialéctico. No tiene en los poros el placer de lo que decía Wittgenstein: si es A, tiene que ser entonces B, y luego C y también D... Qué belleza hay en ese trayecto vertiginoso. ¡Cuántas horas de rigor, de tranquila meditación, de método se diría, de lectura silenciosa, de reescritura de lo leído... tras ese placer! El placer del pólemos... el acto psíquico que confronta al enemigo, sabedor de que siempre hay partes; se toma partido. De que siempre está al acecho la postura opuesta. El arte de los sofistas, pero también el de Platón, Sócrates o Heráclito. Cuando el filo de la filosofía pone en entredicho su filia. Porque a veces para lograr una amistad (una filia) hace falta generar cien enemigos, setas en el bosque tras la lluvia.
Se defiende como por una ofensa... Hace el giro hacia lo moral, hacia el juicio de valor. Y ahí ya se le puede clavar el puñal al pensador, hacer beber su cicuta a Sócrates, derrotar al pensamiento, por el poder, porque se puede, o eso se creen a veces. Puedes romper relaciones por defender tu postura. No obstante, hazlo. Es lo único que tienes, lo que te valdrá la pena.


viernes, 3 de junio de 2016

En ruinas el umbral


Ante nosotros el alba, continuaremos limpiando
imágenes que nadie entendía, la plenitud o un amanecer
se pierde el camino de sus convicciones, voces exquisitas, no te engañes
mi posición: cuando lo desee, momento de crisis, he soñado.

Sin temor encontrarás perfumes de todas clases, voluptuosos, un bello viaje
sin ella regresa cuando los labios recorran el rostro desterrado
para ser olvidado, gozaba cada día, aumentaban ante él
miserablemente la luz de la historia lo olvidó, su fin desde abajo.

El cuerpo del amor, me embriagué, esos labios otra vez
entre la muchedumbre los peligros, cansado de su viaje, aparte de nosotros
permanece en el poema para siempre, abandonan la casa
desnudo, sensual, terminó los asuntos, donde vivía entró en voz baja.

Sobre la mercancía el dueño se encontró, no existe
miembros maravillosos, muertos cercanos, mientras lo sintiera cerca
«desentiérrenlo los cristianos», se indignó, el rumor del follaje
oscuros años, sombríos pueblos, danza, los pasos.

Tus labios en el azul, es nuestro silencio, enmudecieron por el lindero del bosque
desnudos zarzales sangran, sus pasos, al caer la tarde
caía la nieve plateada, áspera soledad en la encrucijada
aparece inmortal, inclina la frente de invierno, en ruinas el umbral.

Brilla un árbol, herida, campanas, el gesto sosegado
en silencio los amantes, dulcemente, ebrio el estanque
floreciente el jardín, la noche y sus sueños
la paz, sumergida en purpúrea risa de metal, la cabeza salvaje.



miércoles, 1 de junio de 2016

El desprecio


Las cosas. Los mejores en la fe perdida
sin duda emerge al fin su hora, para nacer a lo largo del verano
todos se olvidan, abrazados
sensual música, ciudad sagrada: «hundidme».

Un animal en el artificio, caballeros y damas tan ansiosos, lo que pasó
cosas abstractas, ser caricaturizado
cimientos del resplandor del día, un misterio, una pequeña bandeja
el deseo que alabaron: ¿quién compuso la canción?

Extraño tropezó. Buena gente, con gritos, musas burlonas
he encontrado un ojo delicado, habita el sol en eclipse cuando tus arroyos
orgullo, el cisne. Les declaro, me burlo
dejo afilada el alma, las nubes dormitan, sombras, no hay nada bueno.

Oprimido rabió el corazón: debe alzarse
triste y vana; inútiles todas las llamas, fragmentos
nutren su costado, en la boca la oscura noche
yacían en momentáneo dolor, aunque nunca el arco de un violín.

Los muslos, la gloria, las iluminadas velas
¿cómo podremos sangrar, verso por verso?
medio muerto declaro mi escalera, invencible laberinto debe desvanecerse
ninguna clama por la luna, un ermitaño escoge los pesares nocturnos.

La vanidad ante mí flota, el sendero, el ave común
metal inmutable, frescas imágenes no aparecieran por amor apasionado
tengo otra cosa: plata. Observó suspirando
se descargan la obscena cabeza, copulan, ladran.


lunes, 30 de mayo de 2016

Concatenación



Aquí.

En este sitio.

En ningún lugar.

En todas partes.

Cielo.

Estrella.

Rayo.

Nada.

Canales.

Río.

Reir.

Sí.

Y no.


sábado, 28 de mayo de 2016

Idea (arte y personas)


Admiro el arte pero lo que más admiro son las personas, más allá de su arte.

¿El arte te da a conocer a su autor? Sólo hasta cierto punto, insuficiente -pienso.


viernes, 27 de mayo de 2016

De pronto estuvo allí


Una nota me avisa: un silencio, mi llave
me agoto, me consumo: desde la tumba
mi voz se contrae, no me observa
este instrumento, una lenta circulación y la muralla.

Entrecruzados despojos, el número: sucumbió y quise reducirlo
aglomeración soberbia, perfeccionamiento: un Reino
cazar, arrojado al desierto. Obligado a lo lejos, para nosotros
atascado estrictamente: jugar - no supe.

Vibra, esperanza, el violín. Su alma
ella estaba, iba a consumirla, contemplaba su dicha
la miel, las caricias, los órganos del cuerpo
en el espejo, maremoto: pierdan sangre.

Lenguas infectas colgadas, pequeñas vidas: vacío
cada hombre recoge, ya en el barco, cuando la desgracia
destino: un ojo, no por mucho tiempo
toda la vida, se ríe, princesa de razón: «aplastáis en mí».

Sólo se rinde la última hoja. Miseria, ya no envidiamos
tranquilamente me acerco: somos prudentes, los rumores, un obstáculo, los anillos
sólo tenías oscura angustia, la soga al cuello, paisajes desolados
abolir, con firmeza: enfermo. Ningún pliegue muere.

Ya no hay tranquilidad: la grandeza, las fuentes decapitadas
reconocido tiempo: una llamada al suicidio, sigue buscando una melodía
inclinarme: la veía. En ese don toda la vida: párpado intolerable, desgracia
en un tren estaba su dicha: de pronto estuvo allí.


domingo, 22 de mayo de 2016

Lamento


El oscuro preguntar penoso surca el bosque lento
el vuelo responde rojizo con plenitud desierta
vuelve el rocío, muerte fría, aislados azules, pobres tejas.

Campo cautivo que suele temblar de pronto
en aires, carroña, un sol pardo se pierde
nacen esquemas allí, aromas de antiguas leyendas.

El movimiento que eres de la muerte, tu cuerpo, cueva
sombrío silencio más bello frente a tu sangre
el azul augurio del goteo en el lago helado.

Cristal de luna, enterraron al contemplador
el negro de nuevo, radiante en otoño y la podredumbre
magnífico el rostro amaba su corazón, un animal le seguía.

Primavera en la ciudad, halló níveos ramajes
la cabeza de los convalecientes, apariencia de salas colmadas de malos sueños
extranjeras las antiguas rocas campanean en la tarde, prematuramente.

El lamento no se mueve, plateado alumbra la quietud de la vida
la herida y la calma vibran en la pétrea ciudad
la locura, ramera hundida, rompe los ojos del mirlo.



martes, 17 de mayo de 2016

Nunca más esperas


Hablo en nombre del arco iris
planto el árbol, hablo a las puertas.

Y la muralla, incesante, de sangre. Insecto brillante
pedazos diversos se unieron. Reducirlo: lo logré
antes era una aglomeración, el perfeccionamiento, cazar la liebre.

Estamos ahí, con lentitud, pero no somos nosotros
más allá, me abandonas: te he seguido.

A causa del canto de mi cólera soy gong
lo digo: el océano cesó
sin fin, sofocan la voz, microbios hambrientos.

Sepultado a menudo: también los desiertos
animales muertos, cada año oscuro me es desconocido.

Escribe... intervenir. Cuchillo: una onda conduce a la víctima
un éxtasis extremo lleva al umbral de la delicadeza
sencillo mira un paisaje: arrancar el paraíso.

Giro: el corazón soporta, trapecio del suplicio
astro: imperturbable brota perdido el monstruo.

La extensa sombra circula, lentamente escupe la excitación
demonios tientan, miradas en miradas
la tinta plácida rechaza el cráneo, remota respuesta.

Todo flota: termina, se abandona. «¿Qué esperas?»
Vuelas: juez, madre. Débil cloaca de palabras.

Apoyas la flecha: la mujer por tu sed, ruido embriagado
embauca sin nombre, derrocha el viento expulsado
degradado, descolocado. Nunca más esperas.

miércoles, 11 de mayo de 2016

Idea


Me queda un pedazo de bocadillo: me lo acerco. No. ¡Alto! Se lo doy a mi perra: y me siento bien. Si algún día haces esto por una persona es que la quieres. Que lo sepas.


lunes, 9 de mayo de 2016

Mi delirio


La inmutabilidad despiadada de mi orgullo: «¡Déjame!». Su limpidez me exaspera
sufrir eternamente: «Déjame»
antes de ser vencido de espanto lo bello
llevaba el látigo apasionado, la humilde bestia.

Pidiendo aprobación y no la crueldad en la corbata
camaradas, aprisionado un señorito; camaradas, aprobación de la fuga
siguió corriendo, concentrado espíritu, abominación artística
en su mejor expresión: ahora conozco, grita miseria, espectro.

Solemnemente un momento, hay un sólo segundo: ¡condenado!
terror del enemigo, cielo desesperado, esperar siempre: no
se oculta sobre mí, pronto: rotundamente el éxtasis
parecería como vapor, sin embargo se elevó un ser afligido.

Nacidos imperfectos, privados del amor: mi delirio mira a lo lejos
mármol; la flecha de un arco que siente, indispensable, sencillo
capataces del fuego: el inofensivo experimento fracasó
una multitud tímida, una mirada asombrada: al pasar por la venta de entradas.

Ni él lo sabe. Hacer algo grande, sinvergüenza del Paraíso
un seísmo terminó con el palacio de cristal
borrachos en coches viejos tendrán silencio: actualmente me separan del mundo
otras travesuras: «¡Fortifíquenme! ¡Que me prueben los que desprecio!».


domingo, 8 de mayo de 2016

En vano el grito


Agua, lagos
Como si en el agua inventara ensimismado espero
Por esos campos el cielo ríe en hastío incurable
Huyo cuando me acuesto solo.

El sosiego bajo el desierto, tibio río, insensible Azul
Harapos. Los huecos azules
En obsesionada agonía, hacia la victoria
Oye, corazón: cómo repta el sol por un jardín doliente.

Hacia labios que la mujer enciende en las gélidas ventanas
solitario capricho, no ser visitada por la bélica época
estrella que muere en el lecho vacío, lejos, los paseos en la mañana única
diabólica, de sus esperanzas, ocultando la eterna avenida.

No brilla más, me mataría
«Acércate». Roba rosas en su ebriedad
como un libro negro nutrido por los pensamientos severos
«Tócame. No escuches.» En vano el implacable esplendor grita.


miércoles, 4 de mayo de 2016

Metrópolis


La ciudad quemada, con dolor, algunas calles
el incendio fatal del rostro temible ardió
negociación antigua rechazada, daño material
«Queridos hermanos, construid el tiempo perdido».

Forastero en la sombra de la tarde amarga
un barco borracho en blancas ciudades
grita el esclavo del pueblo, grita un fauno
un duende brilla soñador a lo largo.

Sueños alineados mientras ninguna hora pasa
el vuelo desvanecido de la nocturnidad de traición enferma
mundos de rapiña, melancolía del alma, flor azul
anhelo sus anillos, parálisis.

Late el pulso de la gran ciudad, esta noche
chispean en el aire ansiosas corrientes, al anfibio desgarran
con mirada suave, insolente, peldaños de placeres escalonados
pesadamente cuelgan inmaculados aromas.

Olvidaste tu juventud de poesía atrevida
era también el papel y los vasos en el umbral
desierto de mil pozos ocasionales en la penumbra del salón
ciegos amigos en el horizonte, viajas entre el agua y la magia totalmente normales.

Mi amigo se duplica en el crepúsculo, barre con cuidado
caricia de un pie frío ofrecido a través de los alambres
miradas brumosas y el alma que devora toda una metrópolis
memoria hundida en un lapsus léxico, la muerte cotidiana.



martes, 3 de mayo de 2016

Yacer allí


Contempló las golondrinas, roza la certeza
los días lentamente calcinados
una vez más el oro del sol que te ciega
antiguo encantamiento en la titubeante balanza de las horas.

Cuando se desliza, junto a las piedras, escombros del cielo
la pena resuena en la sangre, monte de la cruz
el viento y la sombra del leñador: se apoya la dicha
descalza avanzas, don en la noche transfigurada.

El despliegue fatigado de la cercanía
transmites el aliento, rondan velozmente los paisajes, la ventana secreta
desembarca en la piedra, escupe de Sileno la verdad
márgenes, amaneciendo, sol.

Los lobos cosían el cerebro vecino
rozada con el cuchillo la juventud
por un secreto acuerdo lamía los pálidos muslos
yacer allí, lejos de la tierra natal, anestesia.


lunes, 2 de mayo de 2016

miércoles, 27 de abril de 2016

El alma y la tristeza


Hay quien piensa que el alma puede divagar en la tristeza. Yo pienso que no: pienso que el alma en la tristeza sólo puede sufrir, llorar huecamente o chirriar. Pienso que el alma en la tristeza implica la carencia de su actividad, de su potencia; de su operatividad, de su funcionalidad: dicho de otro modo, de su ser. El alma en la tristeza es la negación de su ser. ¿Y qué es su ser? movimiento, navegación, construcción mental, psíquica (alma proviene del griego psyché, como es sabido). Más o menos veloz: desde el trance, el frenesí, la revolución hasta la lenta divagación y desarrollo pausado, tejido con cautela y precisión. Estas actividades que hacen del alma ser lo que es requieren otra cosa, pienso yo, que la tristeza: desde la calma serena que propicia la contemplación, por ejemplo, a un budista, hasta el éxtasis que solicitan artistas y novelistas, como Nabokov hace, para crear, para trabajar en la obra. Pienso yo que el alma en la tristeza muere temporalmente, se apaga como una vela, deja de ser... no persevera, por un tiempo, en su ser. Se entrega a la nada, y es ésta la que divaga, y no el alma. Que ya no está; que, por el momento, no está. Desaparecida. Así lo veo yo. Si hay divagación en la tristeza es la de la nada, que -como dirá Heidegger- «nadea» . No, el alma sólo sabe afirmar. El alma, pienso yo, se corresponde con lo vital. Así hay una etimología que relaciona al alma con el aliento, el aliento vital, que dirá Bergson. El alma no tiene aliento cuando chirría, está entonces ahogado. Y ha cedido sus quehaceres al ahogo, la mordaza de la nada, la negación. Es entonces que está triste, y no compone, sino que, desintegrada, participa de la desintegración, de la nada. Pero eso no es divagar: la vagancia, la errancia conlleva todo un arte del movimiento: no confundamos la errancia con la negación. La ociosa errancia no surje en la tristeza... Añadiría que dónde surje el divagar, la navegación errante, es en la risa silenciosa, en la claridad de un ojo sutil que ríe ante lo que ve, presa del humor. Es el alma entonces como humo caprichoso de un cigarro, y es por ello que sin humor no hay errancia lúcida, sino sólo choque con el ego iluso de la nada, la negación de vida que se ha hecho sujeto: esa es la cadena a la que pienso ata la tristeza, a un yo ilusorio identificado con la nada. Es noche, pero noche ciega; no la noche de las estrellas que se envían las señales, que recorren los espacios infinitos de una noche cargada de cosmos, cargada de vida. Es en la noche cósmica en la que se divaga, en la risa de las correspondencias, y no en la tristeza aniquilante, aniquilada. Lo sutil es vivo, la tristeza es muerte. Se divaga en lo abierto, se está triste en lo cerrado. Se ve y se tiene voz en la vida: sólo en la carne de la muerte se calla y no ven los ojos, no funcionan. La tristeza es la falta de lucidez: es el insuflar -como tóxico- muerte en la vida, cuando ciertamente cuando hay vida, la muerte no ha llegado aún. Pensar que la vida no vive es confundir lo sutil: otorgárselo a la muerte, cuando, aun siendo lo sutil oscuro como el cielo nocturno, es la vida, es el aliento.

martes, 26 de abril de 2016

La tempestad


Una tempestad vino. Yo era un letrero en el cielo.
Albergue perdido en el atardecer: los bosques de agua.
Licores que beber en el cielo cubierto de flores. Neblina fría, tarde de avellanos.
Llorando oro no pude beber el viento del hijo de la sombra.
El amor permanece, dormido: se evapora en el cielo verde.
Olor en las charcas. Taller al sol en mangas de camisa: los carpinteros, los árboles.
Venus en espera del baño de mar: trabajaron los licores y el arcoiris temblaba.
Pintará cielos en la falsa ciudad, en sus desiertos. Mar para doce, alma coronada.
Tranquilo musgo allá, antigualla alquímica.
Sencillo hábito alucinatorio: una mezquita, una fábrica, unos tambores.
Caminos en los salones del cielo, un lago al fondo.
Expliqué el ruego; se alzaron mis espantos ante ti.
Abiertamente acostumbrados, animales de carácter agrietado, sedientos, vienen ya, que vengan enamorados sin tiempo, al agua que beber, vienen.
Cuando pasa la tempestad, y el cielo limpio desaparece en fuga.
¡Tuve tanta paciencia! ¡Olvidado! Sufrir, sufrir.
Y la sed malsana se marchó: al cielo de venas oscuras, de bosques de agua.

jueves, 21 de abril de 2016

miércoles, 20 de abril de 2016

La joven actriz // The young actress (English Translation)


La joven actriz miró a la cámara, que la congelaba. Sabía cómo mirar a la cámara. Hielo al hielo. Entregaba su frialdad de ojos grises. Sus labios carnosos se mostraban suavemente sellados. Su nariz, su piel blanca: el temblor ante el cataclismo siempre acechante. A él resiste la actriz, danzando en el negro. Se entrega, hace un gesto cálido en su mirar a la cámara. Un epicentro de fuego en el hielo, mínimo. Quizás imperceptible. No, no es imperceptible. Lo es todo: es la transmisión. La joven actriz sabía hipnotizar al otro lado. Sabía dar el fuego, entregando el hielo. Pero no habría más que un espectador para comprender, para fundirse; otro artista de la hipnosis, de lo virtual. La parodia de la degeneración: la realidad de la resistencia. Un zoom al secreto, al vacío, a la carne entregada, dada en plato de sangre al elegido; pero el elegido ya estaba paralizado, petrificado, en un suspenso vertiginoso, por no morir.





THE YOUNG ACTRESS (English Translation)



The young actress looked at the camera, that congealed her. She knew how to look at the camera. Ice to ice. She gave her coldness of gray eyes. Her full lips showed gently sealed. Her nose, her white skin: the trembling before the ever looming cataclysm. The actress resists to it, dancing in the black. She indulges, makes a warm gesture in her look at the camera. An epicenter of fire on the ice, minimum. Perhaps imperceptible. No, it is not imperceptible. It is everything: the transmission. The young actress knew to hypnotize the other side. She knew how to fire, delivering ice. But there would be no more than a spectator to understand, to merge; another artist of hypnosis, of the virtual. The parody of the degeneration: the reality of resistance. A zoom to the secret, to vacuum, to delivered flesh, given in dish of blood to the chosen one; but the chosen one was already paralyzed, petrified, in a dizzying suspense, not to die.

El nombre


El joven aislado necesita el amor. No me refiero a un joven cualquiera sino a un joven afín a mí, que escribo, con cuarenta y un años de edad. No me refiero a un amor cualquiera, me refiero a la mujer. Aquélla que para el joven era la mujer Ninguna de Mallarmé, a la que había soñado y anhelado tanto como el poeta. Su mujer Ninguna, la del joven, tendría que hacerse alguien: tendría que tomar cuerpo, alma, nombre. Él tendría que llegar a conocer un día, en un encuentro fortuito, ese nombre, para decírselo a sí mismo, para acostumbrarse a él en su oscuridad, para acariciarlo. Para nombrarlo de nuevo, con una luz desde la cual nunca había sido nombrado antes. La portadora de ese nombre tenía que venir para salvarle. A él, al joven explorador que atravesaba el infierno, la locura, la crisis profunda de personalidad y razón. A él que temblaba, vendría ella a darle un sostén, un equilibrio. Con los años, no ya, el equilibrio del tiempo: el equilibrio del reconocimiento: un espejo se le tenía que regalar al joven. Sólo Ella podía estar en el espejo. Sólo él podía atravesarlo, para tocarse: tocándola - juntando las yemas de sus dedos a las yemas de los dedos de Ella. En el espejo transfigurado, soñado. En la lluvia. En el cristal velado, y atravesado. El joven tendría amor, y de él nacería la luz para sus ojos. Las manos del joven se harían firmes, con el tiempo; no ya blandas. Podría luego tocar, agarrar, coger. Los ojos podrían mirar, ver. La mente... ya no chirriar, ya no gritar: navegar; navegar al viento que le dieron los ojos de su amada. En el espejo. La amada que tenía que venir, ¿cómo si no? Que tenía que, salvándose ella, salvarle. En la salud, no en la salvación. En esta tierra, no en aquél cielo. En esta mano, no en aquellas mentiras. En este aliento, en su abrazo. Lo que el joven necesitó, tenía que venir. No un joven cualquiera sino él, tú, yo. No hay destrucción. Todo permanece, todo se transforma. Que suene la música, que suene.

domingo, 17 de abril de 2016

Verdad


Un verdadero grito es una palabra real.

Una lágrima sublime es la que cae en su pureza, del azul al negro suelo.

Un oído atiende. Un ojo mira, ve. La verdadera piel entonces tiembla.

Es la tuya, esa piel. No está más allá.

sábado, 16 de abril de 2016

Rock y fronteras


Creo que no es erróneo dictaminar sin dificultad que la música rock desde los años sesenta hasta la actualidad ha sido superior en países anglosajones (Inglaterra, EEUU) que en países como España. Salvo algunas excepciones el rock español siempre ha mostrado un quiero y no puedo. Se diría que casi parece que se conforma con imitar lo que parece sólo pueden inventar en otros lugares, otros países. El invento de la televisión, con su programación a escala mundial, nos dio la posibilidad de llevar a cabo este mimetismo, este plagiarismo. Para muchos músicos españoles hacer música ha sido aprenderla y, en buena medida, copiarla de los americanos e ingleses. España siempre ha ido a la zaga. La música es expresión: por lo tanto, el problema de los músicos españoles ha sido de expresividad. Y es que es eso lo que ha costado y cuesta aún tanto a los españoles: la expresividad - o, para redundar con un calificativo, la expresividad auténtica, la necesidad de la expresión. Unos jóvenes americanos se juntaban porque necesitaban decir cosas, gritarlas con sus instrumentos - nacía el rock ahí. Unos jóvenes españoles se juntaban para copiar a sus homólogos americanos. No tenían plena necesidad: sólo querían emular. Ese déficit, ese detrimento se tendría que percibir en la calidad de lo expresado. Nuestra música fue y aún es una sombra, a la zaga. Nuestros músicos en líneas generales unos plagiarios en lo más íntimo y el resultado un sucedáneo en lo más profundo. Una vez más a nuestro país le han movido los hilos de la mediocridad. Porque señores, para crear algo, para expresar algo mínimamente comunicable lo primero es sincerarse consigo mismo y con la vida. Tener la valentía necesaria para pensar por uno mismo; encontrar los problemas que son de uno y no los que te dicen que has de tener y solucionar. Dejar de mirar al vecino para dar el siguiente paso: toda forma de expresión es un acto personal y ha de ser propio: el autor ha de ser propietario. Queridos compatriotas españoles: dejen de copiar lo que les llega: sincérense o déjenlo para otros, ya vendrán, quizás.

sábado, 9 de abril de 2016

A ti


La belleza en un rostro, en la estela del sufrimiento, en la proa de la ilusión, de la resistencia renovada. Ese rostro elijo yo, y no la carne prefabricada de la televisión. A ti, entera, dolida, y sin nada supérfluo, te elijo, te veo - como el mar al rayo, me llamas.
A la de la luz vivida, prefiero - al sueño nítido y sin resonancias, prefiero.


jueves, 7 de abril de 2016

Yo también te quiero


Buff... cómo me pone esta canción. Cuatro minutos... [la canción es Because I want you de Placebo, versión acústica: "Because I want you" (Placebo, acoustic version)]

Envuélveme. No, no me rendiré en el sueño... No.

Ojalá estuviera aquí.

Bueno, bueno. ¿Un xilofón quizás? No, no me rindo, caballero. Oigo tu voz. Sabes cantar, ciertamente sabes cantar.

Me llega. Suave. Caricia. Gracias.

Solo. Solo con el sutil xilofón.

Estribillo. ¿Tu también me quieres? Bien, bien, te creo. ¿Que tienes miedo de estar solo?

Ya cielo. Acaríciate tú mismo. Es el aislamiento. Yo también me siento solo. Mi compañera también se siente sola. Aunque el otro día me decía que la belleza que ve es más bella cuando pasea conmigo.

Solos, al final. Pero esas palabras acompañan. Lo sabemos tú y yo, amigo.

Sí, porque yo también te quiero.


lunes, 4 de abril de 2016

Escrito a mi pareja


Nota introductoria: Esta tarde he escrito algo dirigido a mi pareja. Desde un principio lo he escrito contemplando la posibilidad de que fuera publicable, o dicho más precisamente, con ese objeto. Ella me ha dado su consentimiento. Posteriormente hemos paseado y hablado, decidiendo pasar cinco-seis días juntos, en breve. Decir que publico el escrito por el mismo motivo por el que publico todos mis escritos, porque considero que a alguien pueden darle qué pensar, para alguien puedan tener interés.




ESCRITO (A ROSA, MI PAREJA)


Tú me diste la cordura, el hilo para salir de mi tormento. Algo puse yo también, sí.
Tú me diste el amor, era todo lo que quería. Te di mi amor.
Han pasado los años. Las circunstancias nos encadenan. Ya no vivimos la pasión y el amor de la fusión. Nos vemos a través de las rejas. Nos vemos a través de un cristal velado, cuando volvemos a nuestro cristal velado. Es bonito entonces, cuando veo cómo me sonríes en tu pureza. ¿Y la mía, dónde está mi pureza? Nunca te merecí. Siempre lo he sabido. Soy un enfermo en un mundo deplorable. Tú tienes buen corazón. Radiante. Mi corazón seguramente murió con mi madre, de niño. Si no lo mató mi padre, al crecer. Durante muchos años no hubo día que viera el sol. Tú me lo diste, el sol. Ya no estoy en el negro: el infierno pasó. Ahora soy gris: ya sabes tú esto. Sólo vive un dolor en mí. Lo sabes: y uno de los colores de ese dolor es no corresponder a tu luz. Saber que no te merezco. ¿Por qué querer a un mezquino? Veo una cárcel que no es la mía, y veo una pureza que no es la mía. Tus ojos puros no me encuentran; lo veo, y muero. Es uno de los colores de mi condena, de mi dolor. Sufre, cerdo: vive tu condena. Tú me das amor, yo siento dolor. Tú me das amor, ¿pero me lo das a mí o es que ERES amor? Quizás ya no entiendo el lenguaje del amor; quizás soy incapaz de sentir amor. Tú sabes que sólo el amor existe. Me lo regalas cada día. Yo no estoy para recoger el regalo. Estoy muerto. ¿Quién vive? Tú, el amor. Hay un día, uno de éstos, que sí estoy para recoger tu regalo, tu luz. Algo me hace salir de mi locura, de mi condena; no sé qué es ese algo: es mi porción de amor, mínima, que se me da; en ese estado de excepción que se me da es cuando logro llorar infinitamente por dentro y soy feliz viéndote. Tu luz es mía por un momento. Luego, ya te digo, vuelvo a mi mentira, mi vacío, mi gris, ¡que es mi vida! La quiero, es mía.










Fatiga, angustia, calma

Fatiga, angustia. Calma. Respira. No profundo, lo justo, como tú sabes. Evitando. Mata el ojo malo. Ciégalo, ciégate. Observa. Empieza a alzarte, ya no muerdes el polvo. No son unos Judas ésos dos, pasean, pasan la tarde de domingo. No son Hitler esos niños ni ese coche es un tanque de la gran ocupación. Calma. Yoga urbano, medita. No eres un intruso ni vas a matarla. La brisa es tuya, medita. Ciégate. Calma, ahí estás, date la mano. Palomas que picotean, no, no pienses. Acaríciate tu mismo; el meñique en la sien: eliminas realidad pesada, empieza a alzarte. Los gritos en los campos, en los dormitorios trágicos embriagados a medianoche. No, evita. No sufras: vuelve a tu silencio como el músico a sus leit-motivs. Pasión fascista; no, niega visiones, niega megafonía. Vuelve a la calma, respira - lo justo: camina. En paz, aéreo. Todo dependía de tu aliento: respiras diferente. Hablas extranjero. Callas. Observas. En negro, luz. Calma.


miércoles, 30 de marzo de 2016

Al animal (Oración)


Animal, que vives sin inhibición, enséñame a vivir, a mí.

Lejos de los políticos, y lejos de mis ideas - la atrofia. Déjame entrar en lo molecular, el viaje en abismo. En tu instinto encontrándome, nuevo - lejos ya de los campos demolidos de la mentirosa.

En el reverberar de tu aullido, animal - dame la paz, dame la guerra.

De fuego quiero la vida, no de papel mojado.


(Más quisieras, amigo, ni sueñes escapar de la celda.)


martes, 29 de marzo de 2016

En el cielo de sus ojos


Diferenciarás a los seres queridos porque no te abandonarán.

Diferenciarás a los seres queridos porque ven tu diferencia, no tu igualdad.

Diferenciarás a los seres queridos porque alcanzarán a verte en las nubes.

Y te tocarán.



Diferenciarás a un amigo porque no te succionará el alma. Modificará tu espíritu: no es lo mismo. Eso es música.

Gritará contigo callando.

Callará contigo gritando.



Le diferenciarás porque te hará ser la diferencia.

Y eres tú el amigo en la diferencia.


En el cielo de sus ojos, rayos que te atraviesan.


lunes, 28 de marzo de 2016

La gran lección


Se puede ser educado, distante, quizás tímido, quizás se dirá frío. Principalmente: reservado. Eso sucede quizás cuando la cercanía te dio muchos golpes, y aprendiste, o así creíste. Una nueva fe, la distancia: un nuevo credo. Yo ya estoy habituado a él: conozco su geografía desde tiempos pasados. Siempre he estado ligado a este credo: madurar fue volcarme en él. Este credo fue la lección que enseñó mi padre, sin decir una palabra. Es duro que ésa tenga que ser la lección paterna, pero a su vez es bello. Es un bello interrogante; es una bella afirmación. Quizás es por esto por lo que Jesús fue abandonado por el suyo, para que aprendiera la gran lección.