sábado, 3 de diciembre de 2016
No derramen la sangre
Que se derrumban
la negra ciudad
tú no sabes al fin
allí se echó mi sombra
lo desvía de sí mismo
y del fuego devorador
es poca cosa
apenas un aliento
en ella somos
éstos no van
corre a la orilla
nunca han de volver
olor de los jardines
desechos del alma
el hombre de hoy
crisis de expresión
monólogo del sufrimiento
beben viaje
nostalgia de bebidas
prados sangrientos
el labio
has dirigido tu vista
las cosas llegan frías
¡descansa en paz!
una muerte sin nombre
el sepulturero para sí
lamía los pálidos muslos
yo vi lo que engendraron
sólo en dos ojos estalla
pasará todo
el hombre se va de paseo
«Buenos días señores»
la muerte se escurre
no derramen la sangre
la puerta se desborda
contra mi cerebro.
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