Sueños rotos, acariciadme. La fina aguja penetrando, amarga. Dadme la nueva luz, sueños rotos: traedme a ese amigo hueco que siempre retorna, traedme su caricia, una noche más. Tu cuadro me llegó con el cristal roto, cosas de la empresa de transporte, o resultó frágil, demasiado. Pero pude ver, sí, sus infinitos colores por entre las grietas: tu cuadro, el jugar fulminante de las luces. Traedme a mi amigo, quiero su caricia en la sombra: sueños rotos, dadme el alba irisado, en este día muerto: dadme el rayo blanco en el cerebro demolido.
Foto: Ópalo (México), imagen extraída de la Wikipedia (Didier Descouens)

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