lunes, 12 de septiembre de 2016

La luz de la luna


No disfruto la luz de la luna en el cielo.

Veo su luz blanca pero, te digo, los negros sueños consumen mis noches de piedra.

Sus cráteres ya no me invitan al más allá sideral. Muero aquí, aquí.

Su bello rostro refleja la basura de mi horizonte. Detona entonces mi amargura.

No lo miro ya. En mis pesadillas ríe. De mí, te digo.

¿Gravitar sobre ella? El peso del mundo me aplasta.

Sólo pensarlo me hace sonreír de pena y desprecio.

Y guárdate tu risa, no es tuya, sólo es el reflejo de la luna. La luna blanca y fría.



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