Hora del ocaso
los frutos redondos, los labios
en las nubes
tormenta
cruz y tarde
el manto
en las ventanas, un barco blanco
rojos rostros, la voz azul
en el oído
hermano mío
han pasado de largo
por derruidas gradas
queja por una muerte
susurra la queja
los ojos, un pájaro
y suenan
de otro modo
tan suave
de tarde vienen alegres
por el camino
todo está florido
la oscuridad me borró
pero sigue el apátrida
bajo las sombras
meditación dolorosa
tal vez vibran
en claras salas
tal vez
un aroma
el viento
de tarde
una criatura
siempre piensas
vacía y muerta
la ternura
calma
risa
allí afuera
largo tiempo escucha
con nieve
silente
ya madura
en la pétrea estancia
también está bien
suspirando la dulce guitarra
los aldeanos
bóveda de estrellas
dejó su podredumbre
imágenes de nubes
fluctúa
huye
en el fondo
con la melodía
putridez de paraísos
tal vez una luna
tal vez un paseo
el infierno
bajo purpúreas máscaras
recuerdo
la estrella se apagó
cuando ella
tenebrosa
solitaria sangra
suave en lo oscuro
oscura hora
incontenibles minutos
un gran dolor
se hunde sobre el espejo
voces volaron
tu cuerpo
horas y horas
persigue al cielo
fantasmagoría de la pasión
el estanque azul
dormido en el asfalto
hay sombras
en las ventanas
tarde en venta
verano amarillento
un grito en el parque
pasando ante mujeres
mercancías
su violín
una bandada de aves
la suave queja.
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