jueves, 10 de diciembre de 2015
La ciudad robada
Un encuadre preciso, definido; para aliviar el ajeno instante: la gastada, anacrónica máquina urbana - que se repite: la institución, la prostitución; los mediocres engranajes seguros de su propia actividad: nula. Y pasan las horas, y pasan los días - en la ciudad: hoy he sabido que me han clonado, y a ti también. Que nos suplantan por ahí la ya poco visible, oxidada identidad. Ésos ríen, discuten, pasan: y es mejor así, que pasen. Como pasa el cortejo de las vanidades: ¡pero se impone! No, aquí no... aquí no. Aquí hemos cerrado, mientras muchos celebran, en romanticismo gastado, contorsionistas, el día de cobro del paro. Y pasan los días, pasan los años, en nuestra ciudad robada.
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