lunes, 1 de agosto de 2016
Lentamente la derrota
Esperanza, apenas si alguna vez, la víctima, intervenir, umbral del éxtasis
soportar el corazón, mientras late, imperturbable, sombra que va
la ciudad tiene cadenas, cien miradas negras, donde penetran, retrospectiva
uno rechaza, una remota respuesta, inmóviles, lento, uno.
Cráneo, y todo flota, se atreve, tu semejante, doy a luz, tu cloaca
¿quién es débil?, mira, mi nombre, arruino, mis perros devoran, es entonces
pasar la noche, unas voces, mientras, hablarán, para nada, avanzando
escapadas de prisiones, una línea, para volver, que liberan restos.
Bien trazados, de ninguna lengua, dimensión, ¡felicidad!, llegada, ya no hay más
otra vida más bien errante, no habrá otro, momentos, música, travesías
rumores, sin que hablen, firmeza, el viento, veo a los hombres partir
sin actuar, volver, cascada, islotes, aparte, los alrededores, sobrios.
¿Qué eres? definitivamente, y sin embargo, mostrándose, ni amada, donde pasa
nada debe escapar, ojos fijos, desintegración universal, se acerca
arrojaste silencio que vibra, rompiste las cuerdas, su felicidad, su alma
un tren iba a consumirla, contemplaba el espejo, su cabellera, la serpiente.
Las maldiciones, el ruido, un clavo, el pánico, pequeñas vidas, me llevó
barrios, una mano, unas carnes, alfiler en el ojo, también se pueden mover
toda la vida, no es necesario, alguien, sus nervios, alguien habla
ya no grita, o la luna, ya no tiene, era por la tarde, aplastáis en mí.
Hemos perdido, tenemos, hemos cedido, oye, desaparecidos mientras buscamos
es la voz, las olas, sabemos, estas son las palabras, no querían verme, ¿nunca?
una mujer, para llorar, poder comer, ¡silencio!, no vamos, me acerco
pasé mucho frío, se lo digo, el cerebro, una llaga, y les juzga, lentamente la derrota.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario