jueves, 17 de diciembre de 2015

Poder y estupidez


Cuando alguien me sitúa en una encrucijada me niego a tomar la vía a la que me incita, aun con pérdida posible. No es en sí el ejercicio de poder supuesto en ello lo que me lleva a la negación, sino la estupidez implícita en que tal persona (más cercana o más lejana) se crea vanamente con el derecho a ejercerlo. Y ser generoso no tiene nada que ver -pienso- con dejarse incitar. No es crítica del poder en sí: es afirmar lo ilícito en su ejercicio; su prepotencia implícita me resulta estúpida.


1 comentario:

  1. Eso es tener las ideas bien claras. Delante de una encrucijada, es mejor pararse y pensar repirando hondo antés de tomar una decisión y no dejarse influir...

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