Titubeó un momento, la conocía de vista, del barrio:
-Mi primera novia me dejó deshecho. Necesito reconducir mi vida. He pensado que contigo podría hacerlo, si no estoy perdido.
Pensó, cayó en la cuenta:
-Pero aún no conozco tu nombre.
-Ya. No impòrta - dijo ella-. Te lo diré. Coge tus cosas. Nos casaremos esta noche y nos vamos de luna de miel. Pago yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario