lunes, 9 de mayo de 2016

Mi delirio


La inmutabilidad despiadada de mi orgullo: «¡Déjame!». Su limpidez me exaspera
sufrir eternamente: «Déjame»
antes de ser vencido de espanto lo bello
llevaba el látigo apasionado, la humilde bestia.

Pidiendo aprobación y no la crueldad en la corbata
camaradas, aprisionado un señorito; camaradas, aprobación de la fuga
siguió corriendo, concentrado espíritu, abominación artística
en su mejor expresión: ahora conozco, grita miseria, espectro.

Solemnemente un momento, hay un sólo segundo: ¡condenado!
terror del enemigo, cielo desesperado, esperar siempre: no
se oculta sobre mí, pronto: rotundamente el éxtasis
parecería como vapor, sin embargo se elevó un ser afligido.

Nacidos imperfectos, privados del amor: mi delirio mira a lo lejos
mármol; la flecha de un arco que siente, indispensable, sencillo
capataces del fuego: el inofensivo experimento fracasó
una multitud tímida, una mirada asombrada: al pasar por la venta de entradas.

Ni él lo sabe. Hacer algo grande, sinvergüenza del Paraíso
un seísmo terminó con el palacio de cristal
borrachos en coches viejos tendrán silencio: actualmente me separan del mundo
otras travesuras: «¡Fortifíquenme! ¡Que me prueben los que desprecio!».


2 comentarios:

  1. Le monde des autres est une sinècure,mon monde à moi,un désaroi congénital.. Reçoit mes Amitiés.

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