He debido de rozarla, la flor, bebían sangre, pasaron
chillaban, sin nombre, sólo la tierra, una puta solitaria
lamía los muslos, destrozados los ojos, y en espera
pero ella yacía, el cráneo abierto, yo vi yacer allí, en ninguna parte.
Se ignoran, siempre grita algo, los gemidos, dos ojos
desolación, sufrimientos, este pequeño pedazo de carne pasará
la incisión, más profundo, doctor, ni el diablo
silencio, ofrece Dios del cielo, todo deforme, apriete el hierro.
Tuviste suerte, en esta fila, en esta otra, esta mujer sangra
un niño, se les dice, toca sin temor, es poca la comida
humor, llama, la hermosa cena, dos ojos para Chopin, para la chusma
un cuerpo, pasitos cortos, lo siguiente, los principios de la mente.
Lentamente a la nada, ¿qué incuba?, una vez más, hace mucho vigila
de la noche fragmentos, coágulos, cicatrices, se perdieron en su silencio
luz repentina, perturbado por tus ojos, tu suave réplica, por explicar y oculta
el sonido, congelando, en la ventana espejada, gris terciopelo, un artificio miserable.
Temerosa sombra, misterio, escribir, lento tren, hablar al corazón
este amigo ofrece el gran regalo, la muerte, puedo perdonar
las palabras sufren en el altar, llámame: huesos, oro, llegada
sólo unos pocos miraron, no hay tiempo, las voces del suplicio, cree.
Para ignorar la guerra, no eres más inocente, los esclavos, teme a su miedo, debo abandonar
teme abandonar esta isla, seca y amarga, ama el vacío cuando termina, y el frío
con el movimiento cansado, carne para permitir respirar, las selvas que despiertan
la tristeza, vosotros mismos, y ahora lo derrochamos, su mundo era loco.
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