domingo, 24 de julio de 2016

Sin perder el tiempo al margen


No pienses, querida, descalza, estaba yo también, y paseamos, ya iba oscureciendo
les digo: no hay plato más sabroso, le regalé, los pájaros cantaban, escucharé
pido, haré que crezca, me hundiré, jamás me olvidará, en profundo sueño, jamás
en lo hondo fijarse, y oír, la ciudad, expresar quisiera, verídico relato, tú surges.

No me importa el amor, en cada año desaparecido, conservará la primera golondrina
bloqueo, la escucharás, las lágrimas, nuestra riqueza, la lluvia, y la hierba crecía
como si alguien, y otras veces, y todo, crecer, no derramo, no intento, y el corazón
yo me hundía sin fondo, estoy, se alimenta el silencio y el río, todo se jugaba.

Se acercaron, no es verdad, la Patria, se apagaron, y el fuego, nosotros las dejamos
de todo cuanto es para vosotros, hayáis llegado hasta el límite, no halla ya límite
en esa dicha, sin duda, lo entregamos todo, y ninguno tiene deudas lejos de nuestra tierra
y alegraos, en memoria, murió por ella, sus manos, creyendo no alcanzarla.

La separación definitiva, imágenes doradas, quietud con sus brumas, como si ojos
a un grito y en cada murmullo, todos los senderos, un caballo, un bastón, el juicio
¡no se puede olvidar! las montañas y los cauces, se quema, y los nidos caen
se encorva, vivir, el hombre, y la canción, discurre mas no lo siento.

Entregados, decíamos, en lejano extremo, en el peligro marchábamos
íbamos dejando hasta los huesos, amada, sin un grito, aquí supimos, nada cede
sufrimientos y dolor, si el futuro, caeríamos en batalla por primera vez
mientras ellos, su tristeza, un poder, esos hombres en su nombre.

Comencé enfermo, yo no iré, vendad mi cabeza, el aliento, son las nubes por mis rutas
un camino, la Vía Láctea, sin temblar, al encuentro, sin perder el tiempo al margen
poco le importa, pero hasta eso, así la nación debe venerar, el sol se detendría
el respeto, miradas, un hombre capte un verso, le arrebataron el fuego.


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