lunes, 28 de marzo de 2016

La gran lección


Se puede ser educado, distante, quizás tímido, quizás se dirá frío. Principalmente: reservado. Eso sucede quizás cuando la cercanía te dio muchos golpes, y aprendiste, o así creíste. Una nueva fe, la distancia: un nuevo credo. Yo ya estoy habituado a él: conozco su geografía desde tiempos pasados. Siempre he estado ligado a este credo: madurar fue volcarme en él. Este credo fue la lección que enseñó mi padre, sin decir una palabra. Es duro que ésa tenga que ser la lección paterna, pero a su vez es bello. Es un bello interrogante; es una bella afirmación. Quizás es por esto por lo que Jesús fue abandonado por el suyo, para que aprendiera la gran lección.

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