martes, 15 de marzo de 2016

Nos volveremos a ver, dijimos


¿Te acuerdas?

¿Recuerdas que con los ojos como rayos dijimos que nos volveríamos a ver?

Cuando los niños callasen, saliendo del trance, y la señora hubiese quemado la última tienda. Cuando el chatarrero de otra raza hubiese pisoteado el metal de grito. Dijimos: nos volveremos a ver.

Cuando no queden más efectos ópticos por navegar. Cuando las llagas se confundan en piedra, y las voces dejen el teatro estéril, putrefacto. Cuando todas las geométricas salas de reunión se hayan desvanecido en un crepúsculo rojo pálido. Nos volveremos a ver, dijimos.

Y tengo miedo, estrella de la noche; del fin de todas las estrellas y todos los firmamentos. Tengo miedo, si me oyes. De que lleguemos a vernos... tarde. Y ya no nos reconozcamos, porque no quede nadie. Porque queden de nadie unos ojos vacíos y no ya el rayo que estalla. ¿Seremos nosotros o la sombra?




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