viernes, 3 de junio de 2016

En ruinas el umbral


Ante nosotros el alba, continuaremos limpiando
imágenes que nadie entendía, la plenitud o un amanecer
se pierde el camino de sus convicciones, voces exquisitas, no te engañes
mi posición: cuando lo desee, momento de crisis, he soñado.

Sin temor encontrarás perfumes de todas clases, voluptuosos, un bello viaje
sin ella regresa cuando los labios recorran el rostro desterrado
para ser olvidado, gozaba cada día, aumentaban ante él
miserablemente la luz de la historia lo olvidó, su fin desde abajo.

El cuerpo del amor, me embriagué, esos labios otra vez
entre la muchedumbre los peligros, cansado de su viaje, aparte de nosotros
permanece en el poema para siempre, abandonan la casa
desnudo, sensual, terminó los asuntos, donde vivía entró en voz baja.

Sobre la mercancía el dueño se encontró, no existe
miembros maravillosos, muertos cercanos, mientras lo sintiera cerca
«desentiérrenlo los cristianos», se indignó, el rumor del follaje
oscuros años, sombríos pueblos, danza, los pasos.

Tus labios en el azul, es nuestro silencio, enmudecieron por el lindero del bosque
desnudos zarzales sangran, sus pasos, al caer la tarde
caía la nieve plateada, áspera soledad en la encrucijada
aparece inmortal, inclina la frente de invierno, en ruinas el umbral.

Brilla un árbol, herida, campanas, el gesto sosegado
en silencio los amantes, dulcemente, ebrio el estanque
floreciente el jardín, la noche y sus sueños
la paz, sumergida en purpúrea risa de metal, la cabeza salvaje.



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