sábado, 11 de junio de 2016
Por ocultos caminos
En invierno, vehemente deseo, huésped fascinado
donde falleció la agonía, alimentar al cuervo relampagueante, abandonó
oscuridad, nos trajo inútil su gloria y poderío, del bosque las coronas
ha traicionado una forma, viviente criatura, viejo espantapájaros.
Creería al hijo, imaginó un azul, rompen corazones que simbolizan los cielos
autoengendrada danza, medio muerta la poderosa época en el escarnio
lo canto, torres del pensamiento, el invencible laberinto elegido
un instante, su propio deseo y la abstracción del odio, la luna, la cima.
Alcanza seda, una bolsa vacía, todo cuanto devoras: se alejan
el ave muriendo en trance rasgado, apasionado, el rocío en la hierba
suspirando se hunde, se descarga de su peso, arriba el viento ríe
sus miembros desde la caverna destellan intentando conocer, cegado se expresó.
Dormidos los nombres terribles, sabuesos obedecieron, deseos o un amanecer
ecos idealizados le preguntan, él rechaza al emperador, confusión repentina
graves las gentes, esta solución en abismo, los crueles aviones: lee esto
acércate, atiendes, pierdes: la sensualidad, el equilibrio totalmente inventado.
No esperes, cuando despierten aquellas manos, cuando los labios perfectos
embriaguez rigurosa: no le importó el país desde la ventana, otra vez los ojos pálidos
unos cuantos pasos, su carne, el gozo desnudo, permanecer
esto pensaba, debe haber un rincón, nadie, no nos importaba.
Ocurrió, ahora ha ganado la vida, en qué lecho escribirá versos
no siendo soldado, el mejor guía, caminó sin rumbo, apagada la luz y las respuestas
muchas tumbas: «que hablen», es sólo alma ya por ocultos caminos
sentimiento dulce, sabes tú, figuras mortecinas ensambladas, días gráciles.
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