miércoles, 12 de octubre de 2016
Para acabar con todo esto
Es difícil, cuando tienen ojos, sin tener visiones, «ah no pienses», estás enfadado
soy repugnante, es difícil, ojos para mí, oscuridad, adelante, ojos claros, apoyados
hablamos, ¿y cómo está?, con el mismo genio, llenos de Buda, se desvaneció
ante mí, nadie visita, entre la hierba salvaje, un epitafio, nadie visita
su lápida manchada, un jardín, desnuda piel, autoconocedores, y le dije
háblate a ti mismo, el amante, a los ojos, bajo ropas negras, mírame
yo tenía ya su alma, ella tenía, mientras él, mis poemas, con angustia, expirando
sangre, cárcel, rompiendo, aullando, contra las barras, debajo escuchando
atravesando, humano, sus últimas lágrimas, luchando por volver
pálido, principal suicida, en aquel momento, logrando la muerte, era él
un ángel, lengua herida, de amor, volviendo, escondí mis lágrimas, ¿por qué le niego?
¿sobre qué almas?, yo lo mire, los pilotos, los bombarderos, el cielo, inocente
el campanario, en las nubes, las hechizadas voces, flotar sobre esta escena
o tengo que estar loco, aquí, solitario, vacío, pensamientos, construiros, alegría
pero de qué puedo dudar, brillantes ojos, una visión, perder, pregunta y el pequeño mono
bellos cuartetos, con todo su pelo, y después se va, uniformes marrones, estudio del ejército
sus propios caminos, los ojos en blanco, sin duda a alguien, para deleitarla
esta noche en una fábrica, por alguna mano artística, tengo un mensaje, construyó
en su mente, entre los árboles, caminando, pensando, para acabar con todo esto
expresando lo contrario, hablando todos, amantes secretos, e incluso yo
sus risitas, los ojos abiertos, tumbado a la sombra, silencioso, ahora el silencio
fue dolor, se mueve, mentes rotas, amarme a mí mismo, en cuerpos bellísimos
incapaces, por doquier, llenando el espacio, mi dolor, adorable, yo interior
que me amo, me ama, la cara, escuchando, y las ciudades sonriendo.
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