jueves, 27 de octubre de 2016

En el asfalto


No debéis lamentaros ni sollozar
todos tus huérfanos callan
nos alimentamos
una sola vez en el teatro
nuestro terror
el universo estrenan
en medio de la plaza
sus pulsos, en la noche.

Pero el hombre cansado
allí se echó mi sombra
y asciende
la tumba del aire
y ahora se levantan dos
en una noche oscurecida
hasta ti
estrellas de verano.

En la imagen
están ya sustituidos
cuando es tiempo, ha desenmascarado
tal vez partes importantes
un ojo de cerradura
acaricia su hombro
se desmoronan en el agua
movidos rítmicamente.

Pude ver claramente la tierra prometida
como si no tuviera otra cosa que soportar
y un perro ciego aúlla
para inclinar hacia la noche lo que somos
sobre la calle fría
figuras que traspasan
¿vida? en el asfalto - las ventanas ciegan
el silencio es exacto.


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