viernes, 7 de octubre de 2016
O aquí en el olvido
Entonces iremos donde marchan ejércitos, desolados, gran arte, la lluvia, lágrimas
en la sombra, en medio del tráfico, ¿cuántos sábados?, ¿cuántos muchachos?
prestando atención, en una guerra, llevémonos el tiempo, en la tenue luz nos sentaremos
todos los sábados, este poema, antes de morir, consumidos nos estremeceremos.
La sangre así, cieguen nuestros ojos, mi imaginación, iremos montados, a toda velocidad
generaciones que se aproximan, como hermanos delicados, borrachera, salsa roja, un lugar
noche, armonía de piedra, en la antigua plaza, en el interior, voces al otro lado
observando la plaza, y yo solo, sobre la música, voces invisibles, y se rió.
Soñando, un souvenir, de almas, parloteando con mirada ausente, mientras me apoyaba
movimiento, alcé la vista, en la noche azul, y por un momento, allá atrás, el ruido
y se quedará, uno podría, la larga sombra, su individual línea, la cresta, el aire
desapareciendo, así pasé una noche, puedo ver a través de las claras dimensiones.
De la misma noche, antes que yo, artesanos, pero ahora con sus rotas alas, intelecto
hasta agujeros, piedra elemental, disolviéndose, en la desolada noche, en las habitaciones
mi sombrero, mi vela, hundidos bajo la inundación, la lenta muralla, no puede pasar
el río de luces, cayera sólida, en el ópalo del atardecer, el ego grita, no puede, no puedo.
Mortal violación, sólo yo, y si tuviera, encontré la cara escondida, un corazón humano
la Noche, las Almas Perdidas, aquel lugar, una hoja verde, ¿pero a quién?, me despertaron
ir más allá, y un largo viaje, el desperdicio, ¿qué noches?, formas de maquinaria
otra imagen, la lejana similitud, hacia el cielo, y llamándome, porque añoraba.
Esperando, las calaveras huecas, tanta vida, esta ciudad, o aquí en el olvido, placer
un momento de ternura, junto a la cerradura, la mano en la cadera, y sonríen, y entran
en busca de un momento, exhausto, el desierto, la nación más allá, bombas, y el silencio roto
insinuó, prisiones y visiones, no ocultéis, gestos íntimos, y me alzo, y los ojos.
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