Le escribo desde un país
de la sombra
mismo día.
¿Acaso no es normal?
una vez pescado, un pico
un instante hunde.
La muerte, han atravesado
la unión del yo y de la mujer
hemos escuchado, ha paralizado.
No hemos podido
ninguna voz para apoyarse
el acontecimiento, la noche.
¿Pero qué puede?
otros se manifiestan
el ardor apuñalado, el impulso decapitado.
El rostro, el rosario
la extensa sombra
el tiempo que hubiera sido tuyo.
Proyecta
remota respuesta, tu cloaca
vuelo del pájaro, soy la flecha.
Mi nombre, soy el viento
arruino
un poco más profundo.
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