Fatiga, angustia. Calma. Respira. No profundo, lo justo, como tú sabes. Evitando. Mata el ojo malo. Ciégalo, ciégate. Observa. Empieza a alzarte, ya no muerdes el polvo. No son unos Judas ésos dos, pasean, pasan la tarde de domingo. No son Hitler esos niños ni ese coche es un tanque de la gran ocupación. Calma. Yoga urbano, medita. No eres un intruso ni vas a matarla. La brisa es tuya, medita. Ciégate. Calma, ahí estás, date la mano. Palomas que picotean, no, no pienses. Acaríciate tu mismo; el meñique en la sien: eliminas realidad pesada, empieza a alzarte. Los gritos en los campos, en los dormitorios trágicos embriagados a medianoche. No, evita. No sufras: vuelve a tu silencio como el músico a sus leit-motivs. Pasión fascista; no, niega visiones, niega megafonía. Vuelve a la calma, respira - lo justo: camina. En paz, aéreo. Todo dependía de tu aliento: respiras diferente. Hablas extranjero. Callas. Observas. En negro, luz. Calma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario