sábado, 16 de abril de 2016
Rock y fronteras
Creo que no es erróneo dictaminar sin dificultad que la música rock desde los años sesenta hasta la actualidad ha sido superior en países anglosajones (Inglaterra, EEUU) que en países como España. Salvo algunas excepciones el rock español siempre ha mostrado un quiero y no puedo. Se diría que casi parece que se conforma con imitar lo que parece sólo pueden inventar en otros lugares, otros países. El invento de la televisión, con su programación a escala mundial, nos dio la posibilidad de llevar a cabo este mimetismo, este plagiarismo. Para muchos músicos españoles hacer música ha sido aprenderla y, en buena medida, copiarla de los americanos e ingleses. España siempre ha ido a la zaga. La música es expresión: por lo tanto, el problema de los músicos españoles ha sido de expresividad. Y es que es eso lo que ha costado y cuesta aún tanto a los españoles: la expresividad - o, para redundar con un calificativo, la expresividad auténtica, la necesidad de la expresión. Unos jóvenes americanos se juntaban porque necesitaban decir cosas, gritarlas con sus instrumentos - nacía el rock ahí. Unos jóvenes españoles se juntaban para copiar a sus homólogos americanos. No tenían plena necesidad: sólo querían emular. Ese déficit, ese detrimento se tendría que percibir en la calidad de lo expresado. Nuestra música fue y aún es una sombra, a la zaga. Nuestros músicos en líneas generales unos plagiarios en lo más íntimo y el resultado un sucedáneo en lo más profundo. Una vez más a nuestro país le han movido los hilos de la mediocridad. Porque señores, para crear algo, para expresar algo mínimamente comunicable lo primero es sincerarse consigo mismo y con la vida. Tener la valentía necesaria para pensar por uno mismo; encontrar los problemas que son de uno y no los que te dicen que has de tener y solucionar. Dejar de mirar al vecino para dar el siguiente paso: toda forma de expresión es un acto personal y ha de ser propio: el autor ha de ser propietario. Queridos compatriotas españoles: dejen de copiar lo que les llega: sincérense o déjenlo para otros, ya vendrán, quizás.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario