lunes, 2 de marzo de 2015
El reposo del soldado (2014)
Fusiles doblan el perfil del soldado que, encasquetado, avanza. Desciende una densa niebla. Los cuerpos están húmedos. Amaneciendo, el rocío. El soldado, el nuestro, lleva su fusil, cargado en el brazo derecho. Lo vemos correr a paso ligero hacia allí. No sabemos a donde. El parece que sí lo sabe. Pero él, el soldado, no llegará a su destino, al que cree su destino. No porque lo vaya a abatir enemigo alguno, sino porque permanece ahí, en el mismo sitio. Corre pero no avanza, nada cambia. Todo está ahi, el soldado quieto, todo está inmóvil, permanece en reposo, estable. Hay, ahora, hielo; hay lanzas de hielo, como barrotes de una prisión, como colmillos de la fiera adversaria, acechante.
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