lunes, 2 de marzo de 2015
Pensamientos sobre la droga, 4
No siento ningún agrado por la cruzada anti-tabaco, que hace que tenga que salir del desayuno del bar en el que pago el desayuno para fumar a 2 grados centígrados (me parecería mas ecológica una cruzada contra los tubos de escape de coches, chimeneas de fábricas); como tampoco estoy de acuerdo con la ideología del paternalismo de Estado impuesto en Occidente, y que lleva a cabo una cruzada contra las drogas desde inicios del siglo pasado (con epicentro en los Estados Unidos: Food and drugs act de 1906, Harrison narcotic act de 1914). Lo que pienso al respecto es que un padre (si lo hay) debe tratar que su hijo pueda construirse un pensamiento propio, una ética personal (autonomía) y no (lo que es muy diferente) inyectar tabúes, crear monstruos ridículos y patéticos que sólo generan estupidez y conflictos siguiendo la lógica del chivo expiatorio.
Para un joven (y para un adulto también) no produce las mismas crisis psicológicas consumir droga en un entorno socialmente equilibrado (equilibradamente controlado, sostenido, y con una droga de calidad y no los productos adulterados estrepitosamente en el mercado negro, que tantas muertes generan), y en un entorno-sistema en cierta medida aceptado, digamos admitido: pues no vive la vida igual (ni proyecta su presente y su futuro igual) un adolescente dentro de la legalidad que un adolescente en el cual se fomenta su sociofobia y su incertidumbre o crisis psíquico-ética (y probablemente moral) mediante la inyección en su persona de un sentimiento de incriminación, un sentimiento de ser un delincuente o estar fuera de la ley. No es una edad para perder el tiempo jugando a «policías y ladrones»: perder el tiempo con obstáculos prácticamente insalvables y perder la lucidez mental. Otra bonita manera de anular a brillantes cerebros, de aniquilar vidas en nuestro bravo «mundo libre».
Y no es que recomiende el consumo; personalmente, en estos años, en este mundo, lo evito (las circustancias también cuentan para el yo, como he tratado de exponer en estas líneas). Y también puede llegar, quizás, el momento en que las drogas no son ya deseadas, por ser consideradas superfluas, como apunté en un pensamiento anterior.
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