lunes, 2 de marzo de 2015
Tránsito a lo mío (2013)
Tiempos inseguros, precariedad. Ni un techo propio, nada propio, sólo un hatillo, en ocasiones. Reglas, ajenas. Para construirme a mí mismo, dirían. Disciplina, pero fría, no la ardiente, nacida del calor de la propia intimidad. Colectiva, no privada, no particular. No la planificación de lo propio, sino el despliegue de lo ajeno. Todo esto superado, ya; de un corte, de un salto. La vida, que da vueltas. Ahora la custodia de lo íntimo, de la intimidad, de lo propio, del aliento, del hálito vital. La mirada que se postra, no ya los ojos que chillan, o chirrían. En la bandera la calma, la quietud que acalla, el estanque tranquilo visto, enmarcado, en la tarde, en reflejos de luces del sol poniente, en la sombra dibujada, trazada; en los caminos que lo circundan, desplegándose, caprichosos y misteriosos, como el blanco y el negro expuestos, como una mano tendida sobre el océano oculto.
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